LA ÓPERA DEL MAÑANA SUENA HOY

Cartel de operadhoy 2015
Sinergias
La Sala Verde de Teatros del Canal acogerá del 10 al 14 de junio el Festival OPERADHOY, este año el título de la edición es más que sugerente: SINERGIAS. Para entender en qué consiste este Festival nos hemos acercado a los curadores de la edición de este año Rubén Vejabalbán y Alberto Bernal. Ellos nos han contado en qué consisten este año sus «Sinergias»: nueve elementos tomados de tres en tres que dan como resultado: 
Tres estrenos de tres obras de tres compositores españoles.

Con esta iniciativa iniciativa se proponen catalizar la colaboración entre jóvenes compositores y directores de escena del ámbito nacional con la finalidad, el interés y la intención de hacer posibles vínculos que den lugar a nuevas formas de concebir los discursos escénico-musicales.
Pero la cosa no se queda aquí, dan un paso más que va más allá de la pura creación proponiendo, en esta edición, dinamizar la escena madrileña con propuestas actuales, arriesgadas y que generen un diálogo más directo con la diversidad de públicos de las artes escénicas.

Los compositores y directores de escena que participan en este Festival (Alberto Bernal y Àlex Serrano —con 0.997—Irene Galindo y Andrea Díaz Reboredo     —con A campo abierto—Oliver Rappoport y Rubén Vejabalbán —con Leviatán—) apuestan por la progresiva disolución de límites entre los principales estamentos artísticos (núcleo principal de la iniciativa), la incorporación de otras líneas discursivas (como el videoarte o la performance), la utilización de nuevas tecnologías o el diálogo directo con el mundo real. Pero, sobre todo, su creación se orienta hacia el diálogo entre las disciplinas artísticas existentes, buscando, creando y defendiendo sinergias. 

La primera pregunta, a Rubén es obligada: 

Cartel de la ópera 0.997
Acción sonora para corredor de fondo,
ensemble de saxofones y vídeo en tiempo real
¿Por qué es necesario pensar hoy las distintas artes artes escénicas desde un punto de vista nuevo? Ciertamente, la puesta en escena ha estado supeditada durante siglos a la producción literaria y musical, pero después de la obra de arte total wagneriana y de las sinestesias modernistas, a principios del siglo XX, la escena alcanzó su estatuto de autonomía gracias a una técnica, a un arte integrador capaz de disponer cualquier lenguaje en el espacio-tiempo ritualizado del teatro. No se trata, por lo tanto, de un punto de vista nuevo (Craig y Appia, después Meyerhold, Piscator, el taller de la Bauhaus... hasta el Black Mountain College e.g.) sino de un punto de vista que todavía se relaciona con la vanguardia y la experimentalidad debido a un conservadurismo que sigue reconociendo la escritura desvinculada de la performance.
Alberto, ¿cuáles son las líneas fundamentales de este proyecto? La línea fundamental es la que de algún modo preconiza el nombre, la sinergia.
Primero, la sinergia entre disciplinas. Pensamos que una de las líneas discursivas más interesantes en las propuestas de las nuevas generaciones de creadores es una manifiesta transdisciplinariedad o, mejor dicho: una antidisciplinariedad. Los límites entre lo que hasta hace poco se entendía claramente como música o teatro se han desdibujado bastante, y en algunos casos parece solo quedar el resto material de la disciplina: si lo sonoro predomina, quizá esté más cercano de la música; si hay una escena, tal vez lo llamamos teatro...
Por otra parte, está también la sinergia entre creadores. Partimos de la convicción de que cuando dos creadores se juntan el resultado no es A + B, sino que es «otra cosa». Es una apuesta arriesgada, sobre todo porque hemos planteado encuentros casi a ciegas entre los diferentes creadores del proyecto, pero, por experiencia propia, puedo decir que cuando la sinergia funciona, la experiencia es maravillosa; y esto es lo que queremos trasladar y compartir con el espectador.


Cartel de la ópera Leviatán
Inmersión escénica 
[danza, música, electrónica y vídeo]
¿Hacia dónde se orientan las Sinergias que se proponen en vuestro proyecto? No sé si se pueden establecer muchas cosas en común entre los tres proyectos integrantes, más allá de la comentada apuesta por la sinergia. En A campo abierto, las creadoras Andrea Díaz e Irene Galindo han planteado una serie de paralelismos entre lo sonoro y lo visual/escénico, como una configuración dinámica del espacio que va mutando en función de la evolución del sonido. En Leviatán (Rubén Vejabalbán y Oliver Rappoport) encontraremos, por ejemplo, la presencia de la danza como elemento-bisagra entre música y escena. Mientras que en 0.997 (Àlex Serrano y Alberto Bernal) uno de los puntos de confluencia que se plantean es cómo un elemento tan poco artístico como el paradigma de producción y acumulación económica puede materializarse en forma de música, por un lado, y videocreación en tiempo real, por el otro.
Rubén, ¿música acompañada de…? La sinergia se diferencia de la yuxtaposición. Es la misma dinámisis vital la que articula el discurso escénico, todo está en permanente interrelación transformadora: música, movimiento, vídeo, luz, acción, gesto... La Bühnenkomposition (composición escénica), como la llamó Kandinsky en 1911, o la Bühnenkunstwerk (obra de arte escénico), como la llamó Schreyer en 1916, creo que recoge esta idea vitalista.
Cartel de la ópera A campo abierto
Ópera de cámara

Y, para finalizar, ¿este proyecto se puede entender como nn nuevo lenguaje global o estaríamos hablando de varios lenguajes en simbiosis? El concepto de sinergia nos aproxima a una perspectiva mediática en la que la escena y los procesos creativos que a ella se dirigen se articulan por una necesidad de encuentro comunicativo; nos separamos por lo tanto de una perspectiva lingüística para la que, por cuestiones de auctoritas, sí es importante diferenciar música, teatro, danza, etc. —Alberto, apunta— No sé hasta qué punto es tal la disyuntiva que plantea la pregunta. Por un lado, uno de los aspectos que cuestionan las creaciones más actuales es precisamente la univocidad del lenguaje, la línea discursiva única. Pero por otra parte, y por el mismo motivo, tampoco creo que eso implique que en el trabajo colaborativo cada autor lleve de fábrica «un lenguaje» para sumarlo a su co-autor, sino que ya de por sí un único autor puede estar poniendo en juego diferentes lenguajes (si podemos llamarlo así), diferentes líneas de percepción. Quizá, más que de una simbiosis podríamos estar hablando de una red con infinitos puntos de encuentro o, recurriendo al conocido término botánico empleado por Deleuze: un rizoma.
Sinergias se plantea, así, incentivar este ecosistema de imágenes, acciones y palabras que constituye el verdadero núcleo y origen de aquello que una vez se llamó ópera, tratando así de generar una ópera de hoy. 
Si duda unas propuestas que combinan a la perfección diversas concepciones escénicas apoyadas en un ideario casi metafísico que supera el concepto de arte escénico convencional y que no dejará a nadie indiferente.

Como veis, una cita ineludible.

Toda la info:
operadhoy
Dirección artística: Xavier Güell
Producción: Rebeca Largo, Pau Guix
Curaduría Sinergias: Alberto Bernal & Rubén Vejabalbán
@musicadhoy
Venta de entradas: www.teatroscanal.com

Dónde y cuándo: Teatros del Canal, Sala Verde del 10 al 14 de junio. 

EL MACABRO JUEGO DEL AMOR

Cartel de la obra
La cartelera madrileña está de suerte: ha vuelto, ahora al Nuevo Teatro Alcalá, la obra Excítame, de Stephen Dolginoff con dirección de José Luis Sixto y dramaturgia de Pedro Víllora. Tengo la suerte de conocer varias facetas literarias de Pedro, en todas ellas soberbio, por cierto, y ni que decir tiene que esta versión es un ejemplo paradigmático de su buen hacer. Gracias, por este regalo en castellano.

Después de reconocer al cesar lo que es del cesar, o precisamente por ello, avanzo recorriendo los pasos obligatorios, pero antes me paro para tomar aire y así poder hablar sin emocionarme del gran espectáculo músico-dramático que es Excítame.

Para empezar, sorprende pensar que esta obra es un musical, es cierto que lo es, pero es tan impactante el desarrollo de la acción que se te olvida que los personajes nos cantan su drama. La historia, una historia real, te va cogiendo y sobrecogiendo por momentos: dos amigos «especiales», después de cometer una serie de delitos menores, deciden perpetrar lo que ellos creen que es un crimen perfecto. Pero yo no quiero hablar de lo que va la obra; yo quiero contar otra cosa.

Continúo. Un escenario con mínimos elementos, los justos para ambientar la escena, un espacio sonoro y un diseño de luces que te envuelve y consiguen evocar un espacio íntimo, que no es solo físico, sino que parece que nos transporta al interior de los personajes, un excelente músico pianista, un texto impresionante y dos actores: Alejandro de los Santos y David Tortosa. No sé si podría decir actores, eran sus cuerpos y sus voces (de eso estoy segura), pero ellos no eran ellos, ellos eran Nathan Leopold y Richard Loeb. Ellos eran capaces de transportarnos al Chicago de 1924 sin que nos diésemos cuenta, aunque la historia que nos contaban bien podría estar sucediendo ahora mismo. No había en el escenario nada impostado, todo era verdad, una verdad que sobrecogía por varios motivos: por la dureza del texto; por el reflejo tan fiel y descarnado que plantean de los instintos más primarios del hombre; por cómo se muestra la debilidad, la manipulación, el poder de la persuasión; por el retrato terrible que se ofrece en la escena de una psique enferma; por la catarsis que produce ver que nadie está alejado de caer en esa trampa mortal que es la necesidad del otro para satisfacer los propios instintos o para reafirmarse a través del valor que te otorga el que dialoga contigo; por la calidad dramática de la propuesta escénica; por la sinceridad y la honestidad de los actores... Ni siquiera la música en directo y escuchar cantar a los actores rompía el juego verosímil que propone la obra, porque ellos no cantan, ellos dramatizan las canciones, ponen música y armonía a una historia que, a lo mejor, no puede ser contada si no se dulcifica con una melodía. La música calma a las fieras, ¿no?, o eso dicen.

La experiencia, como espectador, que supone ver una obra del tamaño descomunal que es Excítame, hace que se entienda el valor del teatro como un arte. Todo está medido, nada sobra. La dirección, la interpretación, la adaptación están tomadas desde la honestidad que se les supone a aquellos que solo quiere contar una historia, que no quieren nada más que contar una gran historia desde un lugar pequeño, desde la responsabilidad y la necesidad del trabajo bien hecho.

Excítame no es solo un musical, Excítame no es simplemente una obra de teatro, Excítame es algo más que eso, es la prueba de la buena salud de nuestro teatro.

¡Excitarse, sí, en las butacas! Desde el 13 de mayo en el Nuevo Teatro Alcalá



Apunta: Conchita Piña




Ficha artística y técnica:
Autor: Stephen Dolginoff
Dramaturgia: Pedro Víllora
Director: José Luis Sixto
Actores: Alejandro de los Santos y David Tortosa //Alberto Fría y Marc Parejo
Director musical: Aday Rodríguez
Pianista: Aitor Arozamena
Escenografía: Asier Sancho
Iluminación: Juanjo Llorens
Sonido: Sandra Vicente
Vestuario: Sastrería Cornejo






PROYECTO TX

Cartel de la obra
El teatro como medio de expresión para salvaguardar el alma humana, es lo que nos propone Desde la Habitación 008.

Una idea de Raquel Nieto que surge después de su enfermedad. Y que lleva a cabo con la colaboración de Maijo Pazos a la dirección y de Coral Igualador como su propio álter ego.

La obra está, por enmarcarla en algún lugar reconocible, en el teatro documental o mejor dicho en el teatro documento. Un concepto mucho más cercano a lo que se cuenta y a lo que sucede a lo largo de la misma.

La «autora-paciente» Raquel Nieto, hace una separación entre estos dos mundos. Creando así ese distanciamiento necesario para convertir una situación traumática en una forma de expresión artística. Una Catarsis interna que desarrolla, poniéndolo sobre el papel, y con su presencia encima del escenario en cada representación. Una catarsis necesaria, que traslada al espectador, haciéndolo partícipe de una situación que todos o casi todos, hemos sufrido en nuestro entorno más cercano.

Maijo resuelve de una forma muy interesante un texto nada fácil de interpretar, sobre todo en la primera parte de la obra; la cual tiene un tono poco realista. Logra crear ambientes y espacios oníricos que te acercan a esas inseguridades y miedos que se plantean cuando se vive una experiencia tal. Para ello ha tomado la determinación de usar muy pocos elementos escenográficos para darle más relevancia a la parte audiovisual con la que refleja ese mundo interior que recorre la cabeza del personaje principal.
La segunda parte va hacia un lugar mucho más reconocible, una evolución necesaria para el propio paciente en la que se narra de una forma más directa aunque sin perder el tono que trae— lo sucedido. Para ello cuenta con otro personaje; interpretado por Coral Igualador, su álter ego, que representa la separación física de las realidades que se experimentan cuando lo desconocido llama a tu puerta.

Una obra interesante que se sale de la línea narrativa clásica a la que estamos tan acostumbrados.

La podéis ver los viernes de mayo a las 22:30 en La Nao 8, una sala muy recomendable de reciente apertura.



Apunta: Toni García





Ficha artística:


Elenco: Coral Igualador, Raquel Nieto
Texto: Raquel Nieto
Dirección: Maijo Pazos

LOS COTIDIANOS DESENCUENTROS DE UNA PAREJA DIVORCIADA CONDENADA A DESENTENDERSE

Cartel de la obra
Efectivamente, una pareja de recién exdesposados nos descubre, De mutuo desacuerdo, sus desavenencias, poco desacostumbradas en un tiempo ya libre y mostrativo de desamores al desnudo, en esta, en nada desacertada, comedia dramática firmada por Fernando J. López, uno de los autores que descuellan en el panorama de nuestra literatura actual.
Este desenmascaramiento de semejanzas irreconciliables de los otrora cónyuges se despliega en un escenario especialmente armado para destacar su desesperada e imposible desvinculación, motivada por y para la desatención del vástago que ambos tienen en común. Y todo ello, brillantemente desarrollado a través de unos diálogos ágiles y artísticamente afinados en la expresión lingüística de los desacordes sentimentales de hoy día, mientras el tempo narrativo de la obra se desliza de manera fluida hasta llegar al desenlace más justo y necesario para los protagonistas de esta historia, ya sabedores de lo que es agotar su tiempo de descuento como pareja.
Dicho lo cual, no resulta descabellado destapar ahora (aunque sea patente desde el principio) el despropósito de quien firma y destroza (ojalá que no) esta crítica: rendir un homenaje al juego de palabras del título de la obra con su mismo mecanismo, dado que se le antojan muy acertados juego y título por desentrañar la mágica y poética paradoja del teatro, que se desvive por un episodio cotidiano de vida real elevándolo a la categoría de arte a través del tamiz de la ficción. Solo así se comprende el tino (y no desatino al afirmarlo) de emplear este prefijo des- (no siempre en cabeza como morfema, sino como parte de la raíz del término y, por tanto, del problema), un afijo revelador de lo que es la privación, la negación, la separación, pero también de sus acepciones contrarias; v. gr., la mejor manera de mostrar los desencuentros de los dos únicos personajes presentes en escena es desencadenarlos en una serie de encuentros urdidos con oficio y eficacia mediante cuadros que se suceden de forma ordenada y no por eso menos natural.
En tales cuadros, autor, director y actores casan perfectamente las piezas de esta historia mientras la despiezan, toda vez que prueban que es posible y plausible desdramatizar un más que cantado choque dramático de intereses encontrados de este matrimonio extinto, cuyos integrantes, al igual que el prefijo arriba acordado, anteponen sin mala fe sendas motivaciones para atender al hijo de ambos y lo único que consiguen es desentenderse de él (memorable resulta la sentida presencia en escena de este y otros personajes ausentes; una maestría en la composición de caracteres propia de Fernando J. López).
La credibilidad escénica de los exconsortes como dramatis personae logra su excelsa guinda gracias al acople interpretativo de quienes les dan vida: Iñaki Miramón y Toni Acosta, una pareja artística muy bien avenida (esta sí), que no desaprovecha la ocasión de desvelar una vez más su enorme talento y mutuo acuerdo actoral.

A modo de conclusión, solo cabe invitar al espectador que aún no ha visto esta obra teatral a hacerlo, pues es una pieza ácidamente cómica y actual, de la que nadie debería desmarcarse, sea, como dice el anuncio, con desdes o sin ellos. 


Apunta: Silvia Gutiérrez Martín





Hasta el 31 de mayo de 2015 en el Teatro Bellas Artes de Madrid.
DIRECCIÓN: Quino Falero.
ILUMINACIÓN: José Manuel Guerra.
ESCENOGRAFÍA Y VESTUARIO: Mónica Boromello.
MÚSICA: Mariano Marín.
COPRODUCCIÓN: Pentación Espectáculos y La Cabra Sra. Pendlenton.



LA LUZ AL FINAL DEL TÚNEL

Cartel de la obra
Indalecio Corugedo aterriza con su segunda obra en la Sala Tribueñe tras su paso por el teatro Echegarai en el XXXII Festival de teatro de Málaga.
San Bernardo nos habla de una familia desestructurada, de un matrimonio que se aferra a sus hijos como al último soplo de una vida que no han sabido construir: esas aspiraciones, esas ilusiones son como ese haz de luz suspendido en un tiempo en el que todo fue posible.
Una obra que refleja una realidad social muy cercana, que nos habla de la incomunicación familiar, de las cenas en silencio, del vacío que van dejando los que ya no están.
La trama se desarrolla en una fecha muy concreta: del 10 al 13 de junio de 2014, los días previos al mundial de fútbol y a la cena de “jubilación” de Andrés, conductor de la línea cuatro del metro de Madrid.
Ángel Pardo encarna a Andrés, un conductor de metro que, resignado, recorre, sin desviarse jamás del rumbo marcado, todos los puntos del itinerario establecido: un trabajo estable, un noviazgo sin amor y un matrimonio marchito… Parada tras parada, soñando en la oscuridad con otra vida y esperando esa bocanada de aire al salir del túnel.
Cristina de Inza retrata magistralmente a la madre de la familia, una mujer que vive su vida a través de las convivencias y reuniones de su parroquia, volcada completamente hacia fuera para no mirarse hacia dentro. Alegre, activa, con ganas de aprender cosas nuevas, viviendo su vida a través de los demás, volcando todas sus expectativas en su hijo menor: Bobby.
Román Reyes interpreta a Bobby, el hijo menor, el “extraño” que acaba de aterrizar en esa familia tras años de estudio fuera de España. Bobby es el soplo de vida para su madre, como Andy lo era para su padre. Ambos hijos llevan el peso de las aspiraciones paternas y maternas, de los sueños que no cumplieron,… ambos cargan con el reflejo de ese “edén” en el horizonte que se atisba y que parece que nunca llegará.
La sombra de Andy, que murió en un accidente años atrás, se respira en el trasfondo de cada conversación. El sostén de Andrés, su alegría, su hijo primogénito (que parece más su mejor amigo que su hijo) es el personaje ausente que muestra aún más la soledad de estos tres personajes.
El peso de los sueños no alcanzados, el dolor por la pérdida, el deseo de volar y descubrir nuevos horinzontes son temas que rezuman en San Bernardo y de fondo la música en directo de la guitarra española con que nos deleita Fernando Alonso Garrido.

Tras su paso de Málaga y Madrid, San Bernardo, producida por Enebro Producciones, aterrizará en en Teatro del Mercado en Zaragoza los días 15, 16, y 17 de Mayo.


Apunta: Luz de Paz


Ficha Artística:
Texto y Dirección: Indalecio Corugedo
Actores: Ángel Pardo, Román Reyes, Cristina de Inza
Guitarra: Fernando Alonso Garrido

SURGE, RESURGE Y A VOLAR

Cartel de OLVÍDATE DE MÍ



Dos creaciones totalmente distintas, tanto en forma como en contenido, están programadas en Nave 73 los fines de semana con motivo de Surge Madrid 2015.
Cartel de CENA DE PÁJAROS
Los sábados un éxito de cine con libreto de Charlie Kaufman llevado al teatro de la mano de Montse Ortiz y la compañía Opsis, Olvídate de mí – Olvídame. Una historia de cómo olvidar, de cómo superar el trauma de una ruptura, de cómo borrar de tu memoria a aquella persona que una vez fue lo más importante. Porque, ¿quién no ha pensado, alguna vez, en esa pastilla imaginaria que borra las cosas de la mente? ¡Es tan fácil ponerse a recordar! Nuestros protagonistas, tras su relación, deciden borrar su historia pero algo no sale lo bien que se esperaba y en el proceso de borrado él, o su mente, descubre el amor que sentía por ella y comienza una lucha interna por frenar, por quedarse escondido con algún recuerdo. Es una obra triste, tristísima, donde la música, la ambientación, y hasta el vestuario da esa sensación de tristeza. Todo el calzado que lleva la protagonista son botas de agua —muchísimas, un desfile, de todos los colores y modelos— y eso a mí me lleva a charcos, barros, lluvia constante… Una reflexión más que me lleva a pensar que, el «te quiero pero no te necesito» que divulga el psicólogo Rafael Santandreu para evitar este tipo de acciones innecesarias, es una realidad y deberíamos tenerla como máxima en nuestra vida y en nuestras relaciones. Una reflexión de si es acertado y conveniente seguir con alguien que desespera y te desespera constantemente con sus salidas de tono. Una reflexión de si es necesario malvivir con un amor a vivir sin él. Y cada uno tendrá al ver la obra su propia reflexión.

Y del amor y desamor, pasamos los domingos al amor por la comida —o repugnancia, según se mire—. La compañía Los Hedonistas ponen en escena su último experimento teatral basado en los hábitos culinarios de la sociedad. Hábitos relacionados con la ingestión de aves y sus formas de comerlas. Reflexionan sobre opiniones de todo tipo al respecto mientras comen sin sentido. Desperdician comida y la tiran por los aires llenando la escena de desperdicios mientras ponen en tela de juicio los hábitos que llevamos a la hora de comer ciertas aves, de las formas de cría de dichas aves para que nosotros tengamos los almacenes bien repletos —en este punto, hacen una comparación un tanto exagerada entre el Holocausto y la cría masiva de pollos y, hombre, no hay comparación se mire como se mire—. Hacen sus reflexiones, a ratos muy interesantes y divertidas, en un tono muy de conversación, utilizando la improvisación como un medio más del experimento. También hacen uso de medios audiovisuales proyectando imágenes y sonidos que dan una ambientación un tanto extraña, que en conjunto con la luminosidad de la escena, aportan una oscuridad un tanto sombría.

Así pues, los sábados te espera Olvídate de mí – Olvídame en Nave 73 a las 20h hasta el próximo 02 de mayo y los domingos Los Hedonistas con Cena de pájaros a las 19h hasta el próximo 03 de mayo.

Olvídate de mí – Olvídame
Ficha Artística
Dirección: Montse Ortiz
Asistente Dirección Artística: Catalina Amorós
Intérpretes: Catalina Amorós, Carlos de Austria, Salvador Bosch, Ana Roche, Xabi Valcárcel
Diseñador de Iluminación: Óscar Cerdeiriña
Diseñador de Escenografía: Diana Corner
Vestuario: Con2tijeras
Creación Audiovisual y Fotografía: Diego López-Calvín
Música Original y Espacio Sonoro: José Rodríguez

Cena de Pájaros
Ficha Artística
Compañía Los Hedonistas
Texto: Cristina Peregrina
Dirección: David Puig
Iluminación: Omar Truco Kallonen
Videoproyecciones: Carlota Nelson, JC Nero, David Puig
Vestuarios: Paola de Diego y Los Hedonistas
Producción: Jacobo García Fouz

Proyecto en residencia artística Nave 73 con la colaboración del Museo de Ciencias Naturales de Madrid y el Real Jardín Botánico de Madrid.

II MUESTRA DE CREACIÓN ESCÉNICA – SURGE MADRID 2015. TIEMPO AGOTADO, TIEMPO PERDIDO

Cartel de la obra
Este pasado día 08 de abril comenzó la II Edición de la Muestra de Creación Escénica de la Comunidad de Madrid o Surge Madrid. Veinte salas acogen más de 40 obras hasta el próximo 26 de abril.
Nave 73 acoge en su sala 4 creaciones. Una de ellas —la primera en estrenarse— ha sido Descansaremos —alude a la última palabra de la escena final que Sonia dice a su tío Vania— de la compañía Apata Teatro bajo la cuidada dirección de José Bornás. Extraordinaria y bastante fiel adaptación con retoques actuales de Jesús Laiz de la obra Tío Vania de Chéjov. No veo necesario exponer el argumento al que ya estamos más que familiarizados gracias a las diversas adaptaciones que hay, tanto teatrales como cinematográficas, aunque si conviene decir que los personajes, aunque adaptados a tiempos más actuales, no han perdido ese toque tan especial y dramático del Tío Vania, esa angustia existencial y primigenia que ahoga y anula, ni esa sensación de pérdida de años, juventud, capacidades, belleza… a favor del personaje despiadado de sentimientos y trato áspero al que parece que todo deben solo por ser quién es, ni esa desazón, esa melancolía de mártir que es imposible de aliviar, ni siquiera se han podido despojar del doloroso sentimiento del desamor.
Me ha parecido un acierto total el casting de los actores. Están muy bien identificados con los personajes del texto de Chéjov. También es curioso, bastante inteligente y muy bien tratado, a mi gusto, esa fusión que han llevado a cabo de algunos personajes del texto original en uno solo de ellos —el caso de María, madre de Vania, que carga con parte del texto de Marina, la nodriza, que no aparece en esta versión—. Todos los actores hacen de sus interpretaciones una elegante puesta en escena aportando a sus personajes de ese carácter que les acompaña en toda la función. Hay momentos de especial ternura en algunas escenas en las que aparecen Sonia y Vania, personajes más terribles de la obra de Chejov.
La dirección de escena se nota trabajada y bien coreografiada. Toda la representación se desarrolla en un único escenario —jardín de la casa— al que la luz, en todo momento tenue, le aporta los diversos grados lumínicos de los diferentes estadios del día. Como espacio sonoro han recurrido a la técnica, muy vistosa y original, de poner en voz de los personajes la interpretación de las canciones que se necesitan para cada escena, destacando una puesta en escena de la canción Revolution de The Beatles con guitarra eléctrica y micrófono… ahí lo dejo caer.

Descansaremos está programada en Nave 73 todos los Miércoles hasta el próximo 29 de abril a las 20:30h.

No dejes que el tiempo te arrugue sin hacer nada.


Apunta: Vir Casanova




Ficha artística y técnica

Autor: Antón Paulovich Chéjov
Dirección: José Bornás
Asistente Dirección Artística: Clara Santa Fé
Intérpretes: Marina Andina, Jorge Cabrera, Marta Nieto, José Luis Patiño, José Luis Santos, Delia Vime
Diseñador Iluminación: Juanjo LLorens
Diseñador Escenografía y Vestuario: La Chácena Teatro
Dramaturgia: Jesús Laiz
Coreografía: Paloma Sánchez de Andrés
Fotografía: Antonio Zancada

Diseño Gráfico: Zandizart

TU PRIMERA COLONIA…

Cartel de la obra
Esta va a ser mi microreseña para el nuevo proyecto teatral que nos han presentado Las MicroMachines este pasado fin de semana. Tres «mujeres de pequeñas dimensiones pero con grandes capacidades» que van a subir a la escena      —madrileña, de momento— obras breves de autores contemporáneos. Y con esta premisa, han comenzado su proyecto con el microtexto El dulce olor de la cizaña, de Juan Pablo Heras. ¡Un comienzo a lo grande!
Tres mujeres, tres amigas, un cumpleaños y un bebe en puertas. Una celebración, un juego de falsas apariencias y engañosas amistades interesadas donde ni las buenas son tan buenas ni las malas malísimas lo son tanto. Una divertidísima comedia de hilarantes absurdas situaciones que provocan un enredo propio de una tragedia con un final sorprendente. Acciones rápidas y textos fluidos llevan a nuestras protagonistas a ganarse, por la risa, a un micropúblico —público en pequeñas cantidades— rendido a sus pies.
Eva Egido Leiva, Olga Goded y Conchita Piña se autodirigen apoyadas por la magnífica colaboración de Juan Ayala. Entre ellas existe una compenetración especial: se coordinan a la perfección. Hacen un trabajo actoral excepcional con marcadas poses que rozan, en muchas ocasiones, esa mímica tragicómica de lo más entretenido.
La trayectoria de Eva y Olga es larga y muy fructífera en el mundo de la escena, pero ahora se suma Conchita Piña a este hermoso proyecto y nos alegra verla de nuevo subida a las tablas tras casi quince años —salvo, en su recital de poesía Lo que nunca contó Isabella Más estrenado en 2014—.

No quiero ni puedo desvelar nada más. La MicroMachines están programadas en La infinito —un lugar muy acogedor y con mucha cultura por las paredes— todos los viernes de abril en pases de 21h y 21:30h. No te confíes y esperes hasta última hora. Tienes que reservar porque lo petan!!!!

Yo cizaño, tu cizañas, todas cizañamos…




Apunta: Vir Casanova





Ficha artística

Dramaturgia: Juan Pablo Heras
Interpretación: Eva Egido Leiva, Olga Goded y Conchita Piña
Dirección: Las MicroMachines con la colaboración de Juan Ayala.
Vestuario: Olga Bouzón
Producción Ejecutiva y Distribución: Distribuciones del Off
Coproducción: Acciones Imaginarias, Ediciones Antígona y Surca Teatro.
Comunicación: crea-comm.net



RAÍCES DE FAMILIA

Cartel de la obra
El tema de una buena tragedia no debe ser realista
Pierre Corneille


¿De qué se alimentan las familias? En la familia que nos presentan Sebastián Moreno y Raquel Colange en Nadie Come Tierra se alimentan de su propias raíces que les tienen sometidos a vivir en un espacio cerrado por una valla. La valla que alzo el padre antes de morirse y que aísla y mata al que quiera traspasarla, como a ese perro al que comienzan velando nada más empezar la función.
Y vivir enraizados tiene sus caras y sus sombras, en Nadie Come Tierra, más sombras que caras. Sombras provocadoras, angustiadas, inocentes, perturbadas y con la necesidad y el miedo de liberación a partes iguales. Una liberación imposible porque el alimento y la raíz esta dentro del epicentro familiar que todo lo sostiene y del que no se puede huir aunque se desee con toda la fuerza de un grito desgarrado.
Eso es Nadie Come Tierra, un grito desgarrado sordo en un continuo de huida.
Tierra en escena, otoño, suciedad y una luz anclada a una tumba. Tierra somos y en tierra nos convertimos. David de Blas, acierta al cien por cien con la escenografía que acompaña a la historia.
La muerte y la vida en constante lucha en el escenario, tanto en la simbología escénica como en el propio discurso de la madre viuda y los dos hijos. Muere el perro, se celebra el cumpleaños de la madre. Sobre la tumba del padre muerto nacen las matas de tomate, la hija da a luz a su propia madre en un sueño doloroso…
Cuanta dureza escénica, llena de matices, estados de animo desquiciados, poéticos y algunas veces sensatos tienen que resolver Teresa Hernández la madre, Itziar Cabella y Manuel Enríquez, los dos hijos. Lo resuelven metiéndose en la cintura de estos personajes y dotándoles de una vida interior real sin caer en lo fácil que sería parecer meros enajenados. Teresa envuelve a su personaje de madre regia con la voz y una desolación serena, Itziar interpreta a la hija sensible que abre agujeros en su pecho con frescura y fuerza, Manuel el que hereda la difícil tarea de ser el hombre bastión del hogar sin dotes para conseguirlo, acompaña a esa fragilidad con corporalidad e interpretación de inocencia atormentada.
Una historia que no te deja indiferente ya que el texto y la puesta en escena te llevan a un estado contradictorio en el que te planteas preguntas porque la propuesta es una miscelánea de sensaciones, palabras, estímulos que se remueven como un torbellino en el escenario al son de la magnifica música en directo de Javier Gordo. Ese acordeón que marca lo que podría ser un día de fiesta popular con una cadencia que nos introduce en lo ancestral, pero también en lo absurdo y grotesco mascando la tragedia.
Ni el texto ni la propuesta de David Utrilla, su director, es adecuada para un público mayoritario. Bajar al infierno grotesco de la familia donde se dice que «hay que soñar bajito» o que «lo redondo está prohibido» e imponer sobre esta premisa la violencia psicológica y hasta física; indagar en las raíces venenosas de un padre muerto por una sobredosis de comida o asistir al sexo endogámico propio de tragedias griegas no es apto para un ocio de esparcimiento sin más. Ahora si se busca un teatro voluntarioso que quiere contar los secretos familiares de una manera en la que la poesía y la crudeza se imponen sobre cualquier forma clásica, una obra que no da tregua ni alecciona, que mezcla tendencias textuales y escénicas, y que se construye desde muchos prismas diferentes Nadie Come Tierra es un lugar para ver cómo dentro de un sistema, en este caso el familiar, el más profundo y básico, todos somos victimas y verdugos.



Apunta: Coral Igualador







Sábados 20:00 horas
Domingos 19:00 horas
C/Paseo de la esperanza, 16

Ficha artística y técnica: 

Autor:  Raquel Calonge y Sebastián Moreno
Dirección: David Utrilla
Ayudante de dirección: Sebastián Moreno
Actores: Teresa Hernández, Itziar Cabello y Manuel Enríquez.
Producción: La Casqueria teatro
Escenografía: David de Blas
Composición y música en directo: Javier Gordo