LA FALSA MONEDA

Cartel de la obra
Hemos asistido al TDA para disfrutar del estreno de El troquel, una comedia de Ignacio Pajón Leyra que reflexiona sobre el límite entre lo verdadero y lo falso. Es curioso, y no podía ser de otra forma, tratar este tema en un escenario: el lugar donde más se miente y el que se dan, a la vez, las acciones más verdaderas. Pues bien, bajo esta aparente contradicción sucede toda la obra.
 Sofía y Leonardo (no perder de vista la simbología de los nombres propios de los personajes) se ven envueltos en un dilema que les llevará a cuestionarse su posición en el mundo y su forma de vida, una vida estructurada sobre una ética que se sustenta entre la verdad de la mentira, la copia y lo genuino, la baratija y el arte. No vamos a hablar más del argumento, para que podáis disfrutar de la sorpresa de las peripecias en las que desenvuelven los personajes. Pero de lo que sí vamos a hablar de la coherencia con la que Eva Egido, la directora, ha presentado esta propuesta escénica.
Como os decía, todo es coherente en la función, porque todo orbita a partir de la misma filosofía: la polaridad verdad-mentira. La escenografía juega a mostrarnos el detalle, pero desde la desnudez del cartón, desde la imagen sin funcionalidad, es decir, que todo parece que es, pero a la vez no es; es pero es falso.  De ahí saltamos al atrezzo, igual que la escenografía, todo con trampa y con cartón, pero tan bien resuelto, que cualquiera cambiaría su Louis Vuitton por el bolso con el que Sofía, la protagonista, se pasea por el parque. Lo mismo podríamos decir del vestuario, otro elemento que en clave simbólica completa la estética de la obra.
Eso sí, que nadie se llame a engaño, porque los actores son los que son (y por suerte). Olga Goded y Paco Mariezcurrena se presentan desde la más pura realidad y el naturalismo haciendo entrañables, humanos y sinceros, a pesar de sus profesiones, a los protagonistas.  Algo más alejado del plano real, pero jugando muy bien su personaje Duende se presenta Daniel Monreal. Este personaje nacido de la propuesta escénica de Eva Egido, es el encargado de hacernos ver que bajo la pretendida apariencia real que nos muestran los protagonistas, para los espectadores, todo sigue siendo falso. El Duende se cuela en las escenas de Sofía y Leonarno, marca los  tiempos de acción de los personajes y decide interpretar él mismo (en otro acto de ficción) varios de los personajes que interactúan con los protagonistas. Recita las acotaciones y cuando quiere deja a los protagonistas que nos muestren su vida, como si de personas y no de personajes se tratasen. Una buena intuición, la de colar a este Duende en la escena, porque todo lo que hace va a favor del texto y de la acción dramática. Apoya a los actores, marca el timing de la función y cierra coherentemente la propuesta teatral.
Detrás de El Troquel no hay trampa ni engaño, lo que hay, y se nota, es un gran equipo que ha trabajado para conseguir que la obra se convierta en uno de los espectáculos de referencia de la temporada. Así que el domingo después de pasear por el rastro y comprar alguna moneda de esas que venden los anticuarios, pasaos por el Teatro del Arte y sacar una entrada para El Troquel, coged un buen asiento y no perdáis de vista vuestras pertenencias porque los domingos a las 17,30 de la tarde en el TDA, nada, y digo nada, es lo que parece. Y lo digo de verdad. 
Ahora ya podéis volver a mirar vuestra moneda.




 Apunta: Conchita Piña



Ficha  Artística y Técnica

TEXTO Ignacio Pajón Leyra
DIRECCIÓN Eva Egido Leiva
REPARTO
Olga Goded
Paco Mariezcurrena
Daniel Monreal

ILUMINACIÓN Rubén Vejabalbán
ESCENOGRAFÍA CartonAge 
VESTUARIO ALMARAVI by Jéssica Romo
UTILERÍA Blanca Paloma
PRODUCCIÓN EJECUTIVA Olga Goded y Marta Casanova
DISTRIBUCIÓN Paco Mariezcurrena y Distribuciones del Off
DISEÑO GRÁFICO Carlos Torres
DISEÑO DOSSIER Isaac Juncos Cianca
COMUNICACIÓN crea-comm
Una producción de SURCA TEATRO






ESTO ES UN FRANCES, UN MINISTRO Y UN LADRÓN EN UNA REUNIÓN…


La ambición es, según la Real Academia Española, «el deseo ardiente de conseguir poder, riquezas, dignidades o fama». Y con esta premisa nos sentamos en el Teatro Cofidis Alcázar para ver su reciente estreno, El ministro. Una comedia de mucho enredo donde, a lo largo de toda la representación, los buenos y los malos se confunden y los ministros no caen tan bien ni los ladrones tan mal, y viceversa. Porque la verdadera esencia de este texto, escrito por Antonio Prieto y dirigido por Silvestre G, es la ambición humana, la deshonestidad personal y el engaño en todas sus vertientes.
Ramiro —Carlos Sobera— es el ministro de Economía que, como en la vida misma, utiliza todo su poder y sus mil tejemanejes para seducir tanto a su público como a Sandra —Marta Torné—, profesora de francés de sus hijos, que desea un radical cambio de vida. Este encuentro galante surge en el piso de Sandra mientras, en la sucursal del banco del mismo bloque se está produciendo un atraco. Los ladrones del banco —Javier Antón y Guillermo Ortega—, amigos de Sandra y absolutamente en contra de los políticos actuales, entran por la ventana en su intento de escapar del cordón policial que les tiene acorralados. A partir de este punto, la trama se empieza a enmarañar de tal modo que se convierte en una auténtica madeja de difícil desenredo. Todos y cada uno de ellos, en busca de sus objetivos empiezan a dejar vislumbrar ápices de sus miserias, de sus falsos honestos deseos y de lo parecidos que podemos llegar a ser cuando el dinero y el poder se ponen en nuestras manos. Cada uno busca su propio interés y lograrlo ante cualquier adversidad no es problema para ninguno vendiéndose al mejor postor, mintiendo e incluso dejándose la vida.
Silvestre G ha intentado darle a la escena un toque de vodevil donde los actores, muy correctos en su interpretaciones, se mueven de un lado a otro, entran y salen por puertas y ventanas, gesticulan con aspavientos y hacen que sus conversaciones sean tan enredosas, como la trama en sí, logrando las risas del público.
La escenografía es muy cuidada y lograda simulando el interior de una casa del centro de Madrid. El enorme ventanal, rompiendo la caja escénica, da esa sensación de fugacidad a la representación así como ese punto principal de escape para algunos de los personajes. Del mismo modo, el ambiente sonoro y luminotécnico aporta a las escenas el grado de realidad que necesitan: luces de coches de policía, megáfonos, sonidos de llamadas de móvil, luminosidad de tránsito del día…
Ahora y dicho esto, tendréis que visitar a El ministro en el Teatro Cofidis Alcázar. Los días que puede recibir público van del miércoles al domingo —en diferentes horarios que podéis ver en el link del teatro— hasta el 11 de enero de 2015.

Quién roba a un ladrón, cien años de perdón.

Apunta: Vir Casanova




ELENCO ARTÍSCICO
Carlos Sobera
Marta Torné
Javier Antón
Guillermo Ortega

Ficha Técnica y Artística
Dirección Técnica: Gonzalo de León
Diseño Escenografía: Carlos González de la Fuente
Diseño de Vestuario: Look & Art
Construcción de Decorados: Montenegro
Ambientación Escenografía: Marisa Gutiérrez
Iluminación: Filmamedia
Diseño Cartel: Begoña M. Zurdo
Comunicación y Prensa: Galán Comunicación
Regiduría: Mahor Galilea / Ana Maestrojuán
Guión: Antonio Prieto
Ayte de Producción: Ana Maestrojuán
Producción Arequipa: Carlos G. Molano
Producción Ejecutiva: Patricia Santamaría / Javier Rodríguez
Ayte de Dirección: Mahor Galilea
Dirección: Silvestre G.

CONSPIRACIÓN EN LAS ALTURAS


«En mi final está mi comienzo»
María I de Escocia.

La historia de la humanidad es siempre un tema fascinante. Pero la historia de las monarquías, a lo largo de los siglos, además es un tratado de conspiraciones, luchas de poder, intrigas, mentiras, envidias, ambiciones… Tomar un texto histórico, una biografía real o simplemente una crónica de la época es un Sálvame Deluxe, de lujo, valga la redundancia. No hay nada más parecido a la novela negra que la misma historia de la historia. Fernando Sansegundo ha elegido, de entre todos los personajes históricos dignos de exponer, a dos grandes señoras de la realeza británica: María I de Escocia —María Estuardo— e Isabel I de Inglaterra —Isabel Tudor—. Estas dos reinas, primas, estuvieron envueltas durante toda su vida en una rivalidad, finalmente trágica, fruto del conflicto por la dudosa línea sucesoria del reinado inglés, el enfrentamiento religioso de ambos reinos, las traiciones y la envidia malsana y celos que profesaba Isabel a María. Al parecer nunca llegaron a conocerse en persona y los encuentros convocados siempre fracasaron.
En un juego precioso de traslación histórica, Fernando Sansegundo consigue en  La cumbre que María Estuardo e Isabel I rivalicen en un entorno empresarial actual. Las rencillas políticas, sociales y familiares se ven ahora desde una perspectiva contemporánea pero sin perder en ningún momento la esencia histórica de sus vidas. Las altas esferas del mundo empresarial bajo las cuerdas de dos mujeres poderosas, codiciosas y vengativas. Una sin piedad por la superación de los logros deseados por cada una de ellas. Sansegundo fragua un texto soberbio con una carga emocional reflejada, con extraordinaria maestría, en la puesta en escena. Elige para esta representación a dos, podemos decir, grandísimas actrices que se transforman en María e Isabel, se lo creen y lo transmiten con una pericia que deja boquiabierto al observador de la escena. Noelia Benítez y PepaGracia —María Fernández Estuardo e Isabel Sánchez Tudor, respectivamente, en el texto de Sansegundo— juegan sus papeles con una sutileza y elegancia escénica desbordante en el elaborado argumento creado. No desperdician ni una gota de su sudor en balde. Caminan, gesticulan y declaman ajustándose perfectamente al perfil de sus personajes. Y de este modo, logran que el gran texto escrito se convierta en una obra maestra en escena.
El excelente trabajo de dirección se aprecia tanto en la guía del trabajo de las actrices como en la consecución final de las escenas. Nada hay al descuido. Los efectos sonoros, la iluminación, la fabulosa música escogida engrandecen aún más todo el trabajo actoral y narrador de esta maravillosa obra —que sería un lujo poder leer—.
Para aquellos que piensen que en nuestro país no se hacen buenas obras de teatro solo tienen que pasar por Nave 73 para comprobar que lo que se está representando es una auténtica joya teatral.
Hay tiempo porque estarán todos los sábados y domingos hasta el 02 de noviembre.

¡¡¡Que le corten la cabeza!!!


Apunta: Vir Casanova




FICHA ARTÍSTICA

TEXTO Y DIRECCIÓN: Fernando Sansegundo
ACTRICES: Noelia Benítez y Pepa Gracia
ILUMINACIÓN: Michael Collis
ESPACIO ESCÉNICO Y VESTUARIO: La Catorce
REALIZACIÓN ESCÉNICA: Juan Francisco Pozo
ESPACIO SONORO: Fernando Sansegundo y Diego Cabezas
VOZ EN OFF: Alicia Lobo
FOTOGRAFÍA Y VÍDEO: Diego Cabezas
DISEÑO Y REALIZACIÓN DE CARTEL: Manuel de los Galanes
PRODUCCIÓN: La Catorce
DISTRIBUCIÓN Y MANAGEMENT: Carlos Romay

FELIZ CUMPLEAÑOS... O NO


Una familia feliz, con su chalet adosado en una urbanización de ensueño, con un buen trabajo, con unos amigos estupendos...
Pero cumplir los cuarenta es duro. Miras hacia atrás, ves tu juventud alejarse, te sientes encerrado en un presente que te atrapa, atrapado por un futuro que no te estimula, ves todo lo que queda por hacer y el poco tiempo que queda... Y el día de tu cumpleaños vienes del centro comercial donde has comprado las cosas para tu fiesta que preparas para esa noche y vas y te cruzas con unos chavales haciendo autostop con sus mochilas. Y ya la has liado. Todas esas preocupaciones se te vienen encima y te dan ganas de huir, de ver que hay Al final de la carretera. Me recuerda mucho a la maravillosa canción Little Boxes, de Malvina Reynols, que salia en los créditos de la serie Weeds.
Así se encuentra Rafa (Manuel Baqueiro) el protagonista de la obra y es cuando decide largarse y abandonar una vida monótona junto a su mujer Laura (Melani Olivares) y a sus amigos y vecinos Alfonso (Raul Peña) y Victoria (Marina San José). Y ese es el argumento principal de esta obra de Willy Russell (peluquero reconvertido en dramaturgo, compositor, novelista...) que escribió en 1976 con el título de The Tupperware man por un monólogo del personaje de Laura al principio del segundo acto. Pero hubo de cambiarle el título ya que tuvo problemas legales con la conocida empresa de recipientes.
Esta obra no se había representado nunca en España y ahora nos llega de la mano de Juan Carlos Rubio –autor de moda que vuelve a las carteleras con su texto Las heridas del viento en el Teatro Lara– en la que no ha debido ser una adaptación facil. La obra tiene cantidad de gags referentes a la actualidad y ya el propio Russel tuvo que actualizar el texto en 1985 porque se había quedado anticuado en muchos de sus chistes.
La dirección a cargo de Gabriel Olivares, director prolífico que cuenta con varias obras a la vez en la cartelera madrileña: Burundanga y Cancún (de Jordi Galcerán), El nombre (de Alexandre de La Patellière y Matthieu Delaporte , adaptada por Galcerán), Una boda feliz (de Gerard Bitton y Michel Muñiz, adaptado por Juan Solo) y Ser papa (de Bjarni Haukur Thorsson, adaptada por Nancho Novo). Además codirige Verónica junto a Carlos Molinero, su autor. Parece que no para quieto y me hace preguntarme que de donde saca tiempo.
La verdad es que se trata de una comedia ligera que nos hace pasar un buen rato con una buena producción a cargo de El Reló, bien resuelta en sus aspectos técnicos y con unas interpretaciones más que correctas de tan televisivos actores, destacando en especial Raúl Peña en su papel de marido borrachín y sudoroso.
Entretenida, para reir y pasar un buen rato y olvidarse de que uno se va haciendo viejo, aunque solo sea durante 90 minutos.

Apunta: Rubén Sintes




Autor: Willy Russell
Adaptación: Juan Carlos Rubio
Dirección: Gabriel Olivares
Con: Manu Baqueiro, Melani Olivares, Marina San José y Raúl Peña

Del 1 de octubre al 2 de noviembre de 2014
Horario: de miércoles a sábados: 20 horas, y domingos: 19 horas






Little boxes on the hillside,
Little boxes made of ticky tacky
Little boxes on the hillside,
Little boxes all the same, 
There's a green one and a pink one 
And a blue one and a yellow one
And they're all made out of ticky tacky
And they all look just the same. 

And the people in the houses
All went to the university
Where they were put in boxes
And they came out all the same
And there's doctors and lawyers
And business executives
And they're all made out of ticky tacky
And they all look just the same. 

And they all play on the golf course
And drink their martinis dry
And they all have pretty children 
And the children go to school,
And the children go to summer camp
And then to the university
Where they are put in boxes 
And they come out all the same. 

And the boys go into business
And marry and raise a family
In boxes made of ticky tacky
And they all look just the same,
There's a green one and a pink one 
And a blue one and a yellow one
And they're all made out of ticky tacky
And they all look just the same.

Pequeñas cajas en la colina,
pequeñas cajas hechas de papel maché
pequeñas cajas en la colina,
Y todas son iguales,
Hay una verde y una rosa
Y uno azul y uno amarillo
Y todas están hechas de papel maché
Y todas parecen iguales.

Y la gente en las casas
Todos fueron a la universidad
Donde fueron puestos en cajas
Y salieron todos iguales
Y hay médicos y abogados
Y ejecutivos de empresas
Y todos ellos están hechos de papel maché
Y todos parecen iguales.

Y todos ellos juegan en el campo de golf
Y beben sus dry martinis
Y todos ellos tienen hijos bonitos
Y los niños van a la escuela,
Y los niños van al campamentos de verano
Y luego a la universidad
Donde se les pone en cajas
Y salen todos iguales.

Y los muchachos entrar en las empresas
Y se casan y tienen a su familia
En cajas hechas de papel maché
Y parecen todos iguales
Hay una verde y una rosa
Y uno azul y uno amarillo
Y todas están hechas de papel maché
Y todas parecen iguales.

Little Boxes de Malvina Reynols
(Banda sonora de la serie Weeds)

IMPROVISANDO TUS ÚLTIMOS DESEOS


Se plantea una gran dificultad si tienes que decidir qué hacer en tu última noche. Son muchas las opciones y muy poco el tiempo. Está claro que si eliges una no hay lugar a otra. Y es que el asunto no pinta nada fácil ¿Tendría que ser algo tan grandioso que fuera recordado en los textos históricos, si es que quedara alguien para contarlo en este apocalíptico final? ¿O sería un deseo inconfesable? ¿O algo corriente y habitual? ¡Qué mar de dudas! Quizá sería maravilloso poder visualizarlo, no se, ver un ratito como podría ser esa noche, La última noche. Al Tran Trán nos plantea un entretenido juego de improvisación musical y teatral donde los protagonistas crean canciones, ritmos, diálogos e historias a partir de tus peticiones, tus sueños o lo que se te ocurra digno de hacer —o no tanto— en una noche loca. Se valen de sus voces —nada qué ver una con otra—, de sus dotes interpretativas para la improvisación teatral —unas más finamente desempeñadas que otras—, de su buena música en directo —guitarra, cajón, mesa de mezclas…— y mucho cachondeo. Lo sorprendente de este tipo de espectáculos es la dificultad que acarrea al no existir un guión previo. Todo se basa en una premisa dada al momento y de ahí una ejecución totalmente improvisada. En este caso, varias proposiciones acompañan a los protagonistas durante toda la representación e interpretan sus canciones y sus textos bajo el influjo de esas premisas adquiridas por cada uno de ellos. Esto es realmente curioso puesto que se han creado sus papeles improvisados en el momento y los defienden hasta el final. No vamos a encontrarnos con textos demoledores de rabia contenida, ni interpretaciones de palabras grandilocuentes porque no se trata de eso en este espectáculo. De lo que se trata es de pasar un buen rato y, de eso, no hay duda.
Me encanta la estética, algo steampunk, de su vestuario —con sus levitas, sus casi uniformes militares, sus chisteras con gafas de aviador— que junto con la luz casi de candil crean un ambiente medio ciencia ficción medio paranoia de psiquiátrico muy conveniente para esta función de locura y vivacidad. Y esa luz, a medio gas, sube y baja en intensidad a elección de los improvisadores, focalizando los momentos individuales según surja.

Así pues, y sin más, ¡qué comience La última noche! Y será en el TeatroAlfil todos los sábados a las 22:30h hasta el 29 de noviembre.

Piensa y cuéntale a Al Tran Trán ¿qué harías si esta fuera La última noche?



Apunta: Vir Casanova




Actores Improvisadores:
Ángel Hidalgo Cantizani
Rubén Hernández
Pau Pérez
Daniel Sota
Antonio Turuta
Idea Original:

LA VIDA ES MUY CERDA

Cartel de la obra
 ¿Quién no ha ido a ver Cerda a estas alturas? Pues algunas almas descarriadas quedábamos por ahí, aunque yo ya he cumplido penitencia y he encontrado la verdadera fe. 
La Casa de la Portera se convierte en un convento, que esconde entre sus muros la materialización de todas esas leyendas urbanas que rondan por el imaginario colectivo relativo a la vida monacal.
En el convento del Santo Membrillo nada es lo que parece, las Vírgenes no son tan santas y las cerdas son mucho más que un animal… o quizá no.
Una cosa sí es segura, en el convento del Santo Membrillo se ocultan muchos secretos: deseos, ambiciones, y algún que otro momento de gula.
La misteriosa Sor Bette recibe al público y le guía por el convento. De pronto, irrumpe en la escena la procesión del santo Membrillo, encabezada, bajo palio, por una madre superiora que tiene mucho de «superiora». Comienza el acting con un momento que hace que ya desees ingresar en la congregación: un momentazo musical amenizado con un tema pop de los que te hacen sentir ganas de tirar el rosario y una coreografía que hace que desees desencajarte las caderas bailando. ¿Cómo no te vas a enamorar de la vida del convento con una presentación así?
En este convento cada cual adora a algo diferente: al santo Membrillo, a Madonna o a otros placeres no tan espirituales y mucho más prohibidos.
Traiciones, mentiras y secretos bajo la atenta mirada (y férrea dirección) de Sor Leona (Dolly), una madre «fan de Bette Davis», y sus tres novicias: Sor Bette, Sor Cecilia y Sor Coseta, (personajes de los que no diré nada por no desvelar ni uno solo de sus maravillosos matices, salvo que los actores que los interpretan están espléndidos: todos y cada uno de ellos). La particular forma de vida de este convento se ve afectada al recibir la visita de una nueva postulanta. Con ella llega la verdad y el desvelamiento del secreto que se esconde tras las puerta de esta casa. 

Juan Mairena ha sabido conjugar en una sola obra todo un universo imposible regalándonos un texto y una puesta en escena absolutamente coherentes. Lo bueno del texto, lo mejor del texto, es que permanece en segundo plano. Primero se presenta la imagen disfrazada de absurdo, una imagen que engancha por su fuerza, un juego visual aparentemente —y digo aparentemente— caótico y surrealista; luego viene el texto, que vertebra todo ese conjunto visual y que coloca, como en un tapiz, cada color con su forma. Un ejercicio simbiótico brillante de arquitectura dramática y forma/puesta en escena.
Un texto que cose, con mano de cirujano, matices surrealistas con referencias a grandes películas de culto como Blade Runner, críticas sociales y políticas con reflexiones existenciales y filosóficas... Un texto absolutamente posmoderno e irreverente, una marca personal que deja huella como paradigma de escritura contemporánea. Nada te dejará indiferente en el convento del Santo Membrillo porque todo es relevante en el convento del Santo Menbrillo.

Así que si te pasas por la Casa de la Portera, mete en tu bolso tu mejor hábito y una muda porque Juan Mairena crea en Cerda, arropado por un elenco brillanteun universo kitsh, envolvente y divertido del que no querrás salir. 

Amén.




Apunta: Luz de Paz



Ficha artística:

Escritor y Director: Juan Mairena 


Intérpretes: Dolly, Carolina Herrera, David Aramburu, Soledad Rosales y María Velesar


 MIÉRCOLES 20h y 22h – JUEVES 20h 



VACACIONES EN BLANCO Y NEGRO


Cómo la familia enferma al individuo es el tema principal en el que se mueve este texto. 
August Strindberg juega con el simbolismo del pelícano dentro de la iconografía cristiana y rescata este antiguo mito para representar a la madre que se sacrifica en la familia alimentando a sus crías con su propia sangre. Un hecho al cual Strindberg da la vuelta convirtiéndola en una madre castradora capaz de matar no en el sentido literal de hambre a sus propios hijos , pero si de ser parte activa del declive de los mismos e incluso de colaborar en el asesinato de su propio marido, punto de partida de la obra.

La versión Ahora empiezan las vacaciones corre a cargo de Paco Bezerra, que suprime varios de los acontecimientos del original y alguno de sus personaje, para dar más importancia a otros. Reescribe algunas escenas nuevas muy interesantes como la de los dos hermanos comiendo bombones en el desenlace de la obra, uno de los mejores momentos por lo que representa, el placer de lo prohibido. Un hecho simbólico que sacia la ansiedad de los hermanos y que les empuja a repetir el modelo inconsciente.
Los diálogos son bastante fieles al original en las formas, aunque en algunos momentos me dio la sensación de que se quedaban en un terreno de nadie que se salían del contexto. Un hecho sin importancia ya que la versión me parece bastante redonda.

Luis Luque dirige una obra, llena de silencios en blanco y negro que nos recuerdan al cine de Bergman. — autor sobre el que Strindberg ejerció una notable influencia. Textos como “La más fuerte” fue la semilla de “Persona” o “El Sueño” de “Fanny y Alexander” — Un estilo que Luque ha recreado en La Pensión de las Pulgas. Un espacio tan teatral como cinematográfico por esos primeros planos que el público puede apreciar en la cercanía de los actores. Un juego utilizado por su director para meter al espectador en ese universo en el cual no es fácil entrar por el tono oscurantista y de silencios incómodos del que ha dotado a la obra.

Lola Casamayor La Madre crea un personaje soberbio. La repetición del patrón familiar y la insatisfacción personal son el motor que la llevan a enfermar a los que más cerca tiene de ella, como no podía ser de otra forma. Un pelícano invertido capaz de todo, con tal de satisfacer su propia ambición. En el contrapunto está Juan Codina —El hijo— motor de la acción, con un conocimiento del tempo magistral.
Raquel Pérez —La hija— el personaje más contenido, dibuja en su mirada una intensidad con una presencia al alcance de muy pocas actrices.
Raúl Tejón, —Axel— imprime a la obra esa agresividad soterrada en el resto de los personajes que nos conduce al final trágico que se huele desde el inicio.
Un elenco de grandes actores para una obra grande.


Lo podéis ver los Viernes 20:00h Sábados 20:00h – 22:00 en La Casa de la Portera


Apunta: Toni García






Ficha Artística:

Dirección: Luis Luque
Versión: Paco Bezerra
Actores:
Madre: Lola Casamayor
Hijo: Juan Codina
Hija: Raquel Perez
Axel: Raúl Tejón
Ayudante de dirección: Raúl Luque
Fotografía: Mista Studio
Diseño Gráfico: Octavio Terol

DE CÓMO LOS POLLONES SE HARTARON DE ESCUCHAR PELUQUERÍAS TODO EL DÍA

Cartel de la obra
Tuve la oportunidad, el año pasado, de leer el texto de Sexpearemente publicado por Ediciones Antígona —Serie Alfil de Teatro— y me pareció un texto de lo más sorprendente. Un texto ágil y divertido con ese toque de protesta necesaria que me gusta encontrar en las manifestaciones de cualquier tipo de cultura. Se representó entonces en el Teatro Alfil, pero no tuve la oportunidad disfrutarlo en escena. Ahora Santiago Molero y Rulo Pardo, componentes de la compañía teatral Sexpeare que desde hace casi 20 años llevan subiéndose a las tablas con espectáculos de un marcado estilo personal y jugueteando con el absurdo, regresan, para nuestra satisfacción, al Alfil. Sexpearemente es un espectáculo de metateatro, muy divertido y diferente, donde los personajes Santi y Rulo, ahora obligados a actuar en un miniescenario —debido a la situación trágica que vive la cultura— nos cuentan su periplo teatral desde su más tierna infancia. Es la historia, entre verdad y peluquería —digo, mentira—, de su lucha por aprender y superarse, por buscarse un hueco en el teatro, ser diferentes y mantenerse para sobrevivir en un mundo tan difícil. Pero la burocracia, la furgoneta —digo, crisis— y la falta de subvenciones no lo ponen especialmente fácil. Y aunque Santi y Rulo no pierden la esperanza por seguir hacia delante para no truncar su sueño ven como entre ellos, poco a poco, se asoma el desgaste, la desilusión y el enfrentamiento de ideas. En definitiva la grieta de la separación. Y en un mundo ya abocado al desastre cultural, cada uno por su lado consiguen de nuevo encontrarse en una lucha total por volver a colocar la cultura donde le corresponde.
Nos enfrentamos a una actuación con un ritmo vertiginoso, con raudas entradas y salidas y cambios de personaje en segundos. Santiago Molero y Rulo Pardo hacen una buena, ingeniosa y ocurrente interpretación de sus más de 30 personajes en escena. Dotan a cada uno de ellos de una exagerada naturalidad con chascarrillos, tonillos y humorísticas poses que marcan la actuación de cada uno de ellos. Todos al cobijo de una escenografía sencilla, imaginable, en algunas ocasiones, y con un interesante juego de luces y audiovisual para dar a cada escena el peso que se merece.
Sexpeare estarán Sexpearemente todos los martes a las 20h hasta el 4 de noviembre. ¿Dónde? En el Alfil.

Lo mismo si vas se pasan Hamlet y Lorca, no se.



Apunta: Vir Casanova





Ficha artística y técnica:

Guión: Sexpeare
Intérpretes: Santiago Molero y Rulo Pardo
Dirección: Sexpeare
Diseño Iluminación: M. Zabaleta
Atrezzo y Escenografía: Creature Producciones
Fotografía y Diseño Gráfico: J y J Palomar
Sonido: Isole. Div Sonora
Vesturario: Tatiana de Sarabia
Diseño Audiovisuales: Javier Carrillo
Coreografía: Ricardo Santana
Producción Ejecutiva: Jorge Palomar

Producción: Producciones Sexpeare S.L.

A MONTGOMERY SE LE VEN LA CICATRICES

Cartel de la obra
La Pensión de las pulgas acoge estos días a Montgomery Clift. De la mano de Alberto Conejero (poniendo texto y parte de la dirección junto a Alberto Velasco) y en la piel de Carlos Lorenzo.
¿Qué vamos a ver en Cliff? O mejor, ¿qué vamos a ver de Cliff? Pues a través de un recorrido poético, nos adentraremos en el lado más oscuro de la vida secreta de este actor.
La poesía, o mejor la poética, juega un papel fundamental en la obra. El tempo de la obra no se sujeta al tiempo real, sino, más bien, al tiempo interno desde el que el protagonista nos desvela o se desvela a sí mismo, su realidad. Acompaña a este tiempo el ritmo del discurso, que va del relato a un segundo (público) al monólogo interior. En esta atmósfera descubrimos al hombre Cliff, no al personaje/actor y vivimos con él su decadencia, su alcoholismo su homosexualidad frustrada. Sus últimos días...

La dirección, lleva a Carlos a un juego en el que no hay lugar a la espontaneidad. Todo está medido, todo marcado en una especie de coreografía que determina su sentarse, su tocarse, su coger el teléfono... Se ve de fondo al bailarín Velasco, que codirige con Conejero. La puesta en escena sencilla, pero efectista, va amoldándose a las necesidades del personaje. Es él, Cliff-Lorenzo, el que va organizando y definiendo el espacio, la luz, el lugar del acting en función de la fábula. Al igual que hace con el relato de su vida, que nos va desvelando solo aquello que quiere mostrar, de la misma forma nos muestra el espacio, juega con la luz para reunirnos en un lugar especial que no está aquí, sino más allá incluso de su cuerpo y de él mismo. Recorta la visión, nos da margen o no en la sala, convirtiendo el lugar de la representación en una metáfora de su lugar interior, en una materialización de su alma. El espacio va del secreto al desvelamiento, igual que su confesión. A veces sientes, como espectador, que estás invadiendo su espacio físico y su lugar interior. Pero hay algo del personaje que te obliga y que incita a seguir mirándole. Quizá porque el personaje de la historia es un actor (que reclama un público para sí), interpretado en la sala por un actor que hace de un actor (que reclama un público para sí)... 
El resultado, aparente, un conjunto coherente que capta en la puesta en escena la esencia poética del texto, aunque este no sea especialmente fácil ni para el espectador ni para el actor.

Si os apetece verlo, está en La Pensión de las Pulgas, el lunes 29 y el martes 30 de septiembre y en octubre.Y si os quedáis con ganas de más Alberto Conejero, podéis buscar sus textos en la librerías o esperar a enero de 2015 que vuelve al teatro con otra joya dramática. Pero eso... os lo contaremos más adelante.


 Apunta: Toni García





Ficha artística

Autor: Alberto Conejero
Actor: Carlos Lorenzo

Dirección: Alberto Conejero y Alberto Velasco

¿DE DÓNDE NACEN LOS LAMENTOS?

Cartel de la obra
El mundo real es mucho más pequeño que el mundo de la imaginación
F. Nietzche

Nos hemos ido de Vacaciones en la Inopia, el lugar donde vive nuestra pobreza, nuestra miseria, y allí nos instalamos cómodamente, disfrutando del lamento tanto por lo que poseemos como por lo que no podemos poseer.
En esa inopia, el trasgresor autor y director Iñigo Guardamino compone una miscelánea de textos surrealistas sobre darnos cuenta; muestra escenas aparentemente sin relación, pero que poco a poco se componen en nuestro cerebro con un nexo común, eso sí cada cual con el suyo, porque tiene tantas aristas puntiagudas, cínicas, extravagantes y oscuras que son varias las interpretaciones que se pueden dar. Tiempos y lugares diferentes revisan la historia, la personal y la del panorama mundial, en manos de otros que nos sirven de espejo y hacen que esta tragicomedia delirante se convierta en un espectáculo singular.
Una de la aristas que componen esta explosión de originalidad sobrevuela constantemente: la idea del judeo-cristianismo como origen del deseo capitalista que nos subyuga. Religión y poder monetario unidos desde siempre.
Los tres clavos de Cristo acontecen rápidamente en una de las primera escenas para concluir la obra sujetando un mapa como símbolo de lo que nos mantiene y que quizás deberíamos erradicar. También desfila San Judas Tadeo, el muro de las lamentaciones en un café del centro madrileño y referencias a religiones diversas, manifiesto todas del mismo tronco.
De fondo, el estado de bienestar capitalista. El benefactor poderoso mancillando al que desea el bien. En una escena hilarante dos hombres solicitan dinero y acaban convertidos en elefantes con sus «trompas» fuera, en otra se enseña a una mujer a ser una mendiga de calidad, en otra se ruega por el último juguete tecnológico, haciendo lo que sea para conseguirlo.
En esas lamentables vacaciones hay lugar para una hermandad judeo-vasca, monólogos de sometimiento, canciones más o menos afortunadas, conversaciones de absurda profundidad y derroche de talento actoral. Mucho talento sobre el escenario.
Destaca Mon Ceballos explotando a partes iguales su parte dramática y su parte cómica, ambas igual de intensas y acertadas. La voz y la presencia de Montse Gabriel que se mide con la dureza dulce y la presencia irónica de Laura Maure y el cuarto integrante que compone el cuadro surrealista, David Aramburu, que está a la altura en todas las escenas del resto de sus compañeros.
Vacaciones en la inopia no es una obra al uso por lo que la sorpresa está asegurada. El cóctel de poética, desparpajo, falta de linealidad, mezcla de situaciones heterogéneas, imágenes poderosas y apertura de diferentes interpretaciones hace que estés constantemente alerta sobre lo que te cuentan y cómo te lo cuentan.
Déjense embaucar en este crucero por un mar de historias, ahora en la Sala Tu. Les aseguro unas vacaciones distintas.

REPARTO: MONTSE GABRIEL, MON CEBALLOS, LAURA MAURE, DAVID ARAMBURU.
DIRECCIÓN: IÑIGO GUARDAMINO

DóndeSala TÚ (C/ Velarde, 15).Cuándo: todos los viernes, a las 20.30.


Apunta: Coral Igualador