EL AMOR Y OTROS PLATOS

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Nueva propuesta en Nave 73 para los viernes de abril, El Banquete. Noche de borrachera filosófica, con dirección de Sonia Sebastián y dramaturgia de María Velasco. Un texto que comprende seis discursos escritos por cinco autores dando una visión más contemporánea del concepto de amor basándose en la obra clásica, El Banquete de Platón. Es una invitación a la reflexión acerca del amor y sus múltiples visiones. Al goce de la vida en todas sus vertientes. Al disfrute del sexo y el frenético vaivén liberador del vino y el buen comer. Es una muestra de la petulancia, la exageración y el desenfreno, a veces falseado. Es el brindis infinito en una vida llevada al derroche y a los placeres mundanos. Todos se unen alrededor de la mesa de Agatón para comer y beber, jugar y reír, amarse unos con otros y a sí mismos, hablar y debatir la sensación que produce el amor en cada uno de ellos. Todos exponen sus apreciaciones —algunos de los discursos bastante fieles al texto original— sobre ese tema tan primitivo que sigue, hoy en día, desatando las mismas pasiones, los mismos encuentros y desencuentros, las mismas preocupaciones y satisfacciones. El amor según se viva es terrible o pasajero o para siempre o no es nada o es una invención de nuestro tiempo consumista. La lucha del ser por la admiración: admirar y ser admirado. Los personajes se mueven al son del embriagador vino que escancia el esclavo de Agatón, Lin, desconocedor del efecto del amor por su condición social. Lin hace sus reflexiones aparte de todos ellos, los enreda, como en un oscuro paralizante. Su discurso es determinante y fulminante.
Así como en la obra original el flautista ameniza el banquete aquí es María Ordóñez con su rota voz, su guitarra y un piano quien aliña de melodía la fiesta. Ella se encarga de estar y observar la decadencia y abatimiento de cada uno de ellos.
Una buena interpretación para esta arriesgada puesta en escena, pero bien lograda y de la que no te vas con la sesera vacía. Cada uno de los personajes tiene un cariz que le acompaña en toda la obra a pesar de la degradación que va adquiriendo según el transcurso del banquete. Toda la escenografía, el vestuario y el resto de utilería es contemporánea, no hay túnicas ni pergaminos ni copas de plata… a excepción de la última copa de Sócrates.
El Banquete se celebrará los viernes 18 y 25 de abril a las 20:30h en la Sala Nave 73 y no creo que te esperen para comenzar. Así pues, llega pronto porque ellos ya están preparados.

Comida, bebida, sexo y… reflexiones sobre el amor.

                                     

Apunta: Vir Casanova
@vir_casanova





Directora: Sonia Sebastián
Dramaturgia: María Velasco
Textos: Alberto Conejero (Alcibíades y Lin), Elena Lombao (Fedro), Sergio Martínez Vila (Sócrates), Anna Rodríguez Costa (Aristófanes), María Velasco (Agatón)
Intérpretes: Huichi Chiu (Lin), Miquel Insua (Sócrates), Aarón Lobato (Alcibíades), Carlos Lorenzo (Aristófanes), Natalie Pinot (Fedro) y Julio Rojas (Agatón)
Voz y Música: María Ordóñez
Escenografía: Carmen Castañón
Iluminación: Sonia Sebastián y José Francisco Castro
Directora de Producción: Ana Carrera
Figurinista: Merlacostu
Maquillaje y Peluquería: Antonio Mahugo e Idem
Ayudante de Dirección: Lita Echevarría
Ayudante de Vestuario: Rocío Adán
Diseño Gráfico: Jaime Saavedra

FRUNJIR Y DIALOGAR TODO ES EMPEZAR

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David Guapo está de gira con su #quenonosfrunjanlafiesta y, como no, se pasa por Madrid por el Teatro La Strada. Lleno a rebosar es como se encuentra el teatro cuando sale al escenario. Él, su micrófono, su banqueta alta y su guitarra. Ninguna escenografía para su monólogo, perdón, diálogo. Porque él habla pero le habla al público. Entabla con él un diálogo —aunque es David Guapo quién lleva la voz cantante—. El público que parece muy acostumbrado a los tejemanejes de Guapo le responde, le pregunta y se deja vapulear por sus mofas. Y todo son risas, risotadas y carcajadas durante toda la actuación. Cierto es que el público se lo pasaba muy bien, pero al menos, a mi alrededor no dejaban de hablar y juguetear con sus móviles, algo que a mi parecer es bastante irrespetuoso y frunjidor tanto para el que actúa como para los que quieren disfrutar de lleno del espectáculo. ¡Qué le vamos a hacer!
David Guapo hace un recorrido por temas de todo tipo y de la más rabiosa actualidad. Nos enfrenta al irremediable exceso de esos raros anuncios publicitarios donde, tanto dentro como fuera de contexto, suenan mal y hacen al público morir de risa. Busca las cosquillas desmembrando los entresijos de series y canciones. No pierde la oportunidad de recurrir a la más que trillada guerra de sexos porque siempre hay algo que no nos mola de nuestras parejas, para él está más que claro. David Guapo tiene ya mucha experiencia en esto de los monólogos, digo diálogos, y sabe como meternos a todos en sus bolsillos. No vas a perder onda de lo que cuenta ya que su retórica es sencilla, algo del día a día, aderezándola con sus «palabros», de sobra conocidos, que hacen las veces de eufemismos. Si ya has disfrutado de alguno de sus monólogos Club de Comedia y te han gustado, su espectáculo no te va a defraudar ya que es igual, pero en versión extendida. Y como no, al final, ¡cancioncilla al canto! —porque de todos es conocido que David Guapo antes de hacer monólogos, digo diálogos, era músico—.
Te lo estamos adelantando con tiempo para que no te quedes sin entradas. Recuerda que estará los días 24 y 27 de abril y 01, 04, 08, 09 y 11 de mayo en diferentes horarios en el Teatro La Strada Gran Vía.


¡Frunjir es vivir!

Apunta; Vir Casanova
@vir_Casanova

ROMANCE DEL PRISIONERO

Cartel de la obra
Que por mayo era, por mayo,
cuando hace la calor,
cuando los trigos encañan
y están los campos en flor,
cuando canta la calandria
y responde el ruiseñor,
cuando los enamorados
van a servir al amor;
sino yo, triste, cuitado,
que vivo en esta prisión;
que ni sé cuándo es de día
ni cuándo las noches son,
sino por una avecilla
que me cantaba el albor.
Matómela un ballestero;
déle Dios mal galardón. 

En estos días la Sala Tú se convierte en una cárcel que acoge entre sus muros a Abel y Enric, los protagonistas de Prisionero en mayo de Juanma Romero Gárriz. Ya hemos tenido la suerte de disfrutar de otras propuestas escénicas de este autor en varias ocasiones: hace algunos años pasamos una tarde con su Bathory y este invierno nos hicimos máquina en Aquí hay una mano; ahora, otra vez, asistimos de visita a su celda de la mano de Nuria, la carcelera de esta prisión. Tildaba de «suerte» el hecho de asistir a las representaciones de Juanma porque su teatro es, sin duda, un ejemplo de compromiso con la dramaturgia contemporánea. Si habéis visto o vais a ver, como espero, este Prisionero en mayo, ya sabréis de lo que hablo.

La Sala se convierte en una celda: dos camas, una bombilla y una máquina de escribir. Esto es lo que se ve. Lo que no se ve: veinticuatro o veinticinco pasillos (como dice la coplilla, que tiene la cárcel de Utrera) que separan el interior del exterior y una carcelera que los recorre, que anima a los presos, que les echa una mano a escondidas, que toma café con ellos; la guardiana que porta las llaves que abren y cierran los momentos de libertad y castigo de los dos presos.
Ella: Nuria la carcelera —que en verdad es Marta Alonso—, el personaje sobre el que se vertebra la realidad que olvidan los protagonistas, el nexo de unión entre lo que está fuera y lo que está dentro. La esperanza y el amor para Abel. Marta sabe lo que se hace en el escenario porque Nuria encaja perfectamente en la horma de su zapato, conoce a su personaje y lo dota de un halo de ingenuidad y bondad que pone el contrapunto a los personajes masculinos. En este caso el interior son ellos, Abel —interpretado por Guillermo Llansó— y Enric —Karlos Aurrekoetxea—. Guillermo, casi recién llegado a este montaje, apunta maneras que aún tiene que perfilar en algunos momentos, y Karlos se hace con el escenario desde que sale. Casi no le hace falta ni hablar para que el público disfrute con su genial presencia escénica, sin duda también, el personaje «más agradecido» porque es el que marca los tempos cómicos de la puesta en escena.
La llegada de Enric abrirá una vía nueva a Abel, que acaba de perder a su compañero de celda «Bocapájaro». El gran Enric, un motivador de masas —inspirado en la figura de Charles Manson—, encarcelado más por lo que puede llegar a hacer que por lo que hace, recibe en la celda diariamente cientos de cartas de admiradores y admiradoras, de psicópatas, de profesores que quieren saber de él, estudiar su conducta, pedirle consejo... Una de esas cartas será el detonante de la relación entre estos dos personajes. Pero en verdad este es el engaño de la obra, la excusa de la que se sirve Juanma para hablarnos de otras cosas: las relaciones humanas, el poder de la palabra, la necesidad de relatarse una vida, la capacidad de vivir sin enjuiciar al otro (en la obra no se habla de culpables, ni de asesinos, ni de los delitos cometidos... ¿a quién le importa lo que hicieran?), sin lugar a dudas el gran acierto del texto que lo aleja de cualquier carga maniquea y lo dota de universalidad.

La obra se despliega en dos planos: uno real y otro metafórico-poético. En su plano real nos cuenta un momento en la vida de dos presos; en su plano metafórico, Prisionero en mayo nos habla de la cárcel interior, de ese recinto íntimo del que nadie escapa, ni siquiera el mejor de los fabuladores. Porque todo es metáfora y guiño en esta puesta en escena que cuida al detalle los recursos poéticos. Las referencias al Romance del prisionero se apuntan en el título y sutilmente en el apodo del antiguo compañero de celda de Abel, ahora muerto, «Bocapájaro». Pero no acaba aquí, son múltiples las pinceladas que recorren la puesta en escena y el texto: el cante flamenco que abre la obra, la gran Nina Simone acompañando con su Sinnerman, el juego textual interior-exterior, la ambientación y la tensión dramática que se consiguen con escasos elementos: una bolsa de basura, una lintera o una bombilla, la carcel sin rejas que se abre a golpe de chasquido de dedos... Toda la puesta en escena se acoje a una premisa básica «menos es más» y se agradece. Otro acierto ahora del Juanma director. 
Y cómo no mencionar el gran símbolo de la obra: Abel, el artista dibujante, el escritor encarcelado, el cervantes preso que escribe para otro, por querer ser otro y acaba encontrándose a sí mismo.
En resumen, una obra imprescindible para estos días de fiestas.


Apunta: Conchita Piña
               @conchitapigna



Puedes verla en la Sala tú viernes y sábados hasta el 26 de abril

Ficha Técnica:

Autor y director: Juanma Romero Gárriz
Actores: Marta Alonso, Guillermo Llansó y Karlos Aurrekoetxea.
Compañía: Vuelta de tuerca

SE VENDE OBRA DE TEATRO EN BUEN ESTADO. RAZÓN AQUÍ


Asistimos a la representación de Se vende a cargo de la Compañía Nuevenovenos en el Teatro de la Puerta Estrecha, un espacio que quien aquí les escribe reconoce que no conocía, y que me ha parecido una joya con un encanto especial y de la que he disfrutado sintiéndome envuelto con todo el buen gusto del mundo por la fantástica atmósfera teatral allí creada.
Se vende es una obra que posteriormente nos enteramos que ha sido engendrada a raíz del micro Grita de la misma Compañía y que parte del equipo estuvo representando no hace mucho y con bastante éxito, lo que animo a la autora, Carmen Soler, a hacer crecer la trama y convertirla en una valiosa pieza compuesta por una serie de escenas unidas con mucho acierto por la autentica protagonista que no es otra que una casa. Por si acaso quedan escépticos acerca de la validez del formato micro en Teatro, sirva esta obra como ejemplo.
Dicha casa sirve de eje central, tanto en lo físico como en lo anímico, de la sucesión de personajes que vinculados con ésta de distinto modo nos ofrecen las escenas con una cronología inversa, que empieza en la actualidad y termina en 1967. Esta inversión cronológica se entiende y puede justificarse coherentemente en este caso por el desarrollo dramático de la trama.
Se vende traspira un fuerte y a la par esmerado trabajo de dirección, compartida según pude saber entre Eva Redondo y la propia Carmen Soler. Ambas junto con Velilla Valbuena y Pedro Ros conforman un elenco compensado y eficiente, ofreciendo un resultado global muy firme y satisfactorio.
Desde el primer instante los cuadros que componen la obra, consiguen como si de deshojar una flor se tratase, el transitar por todo tipo de estados de ánimo y emociones. No faltan instantes duros, muy duros, tiernos, sonrisas, suspense…llegando al mismo corazón de la casa, y a los nuestros.
Disfrutaran con acertados acercamientos en algún momento al público, precisos y los justos, que consiguen seamos partícipes, más si cabe, de todo lo que rodea esa vivienda. Parte de la muy apropiada escenografía acorde con el espacio, recordaba a la habitación en Arlés de Van Gogh. Buen gusto en los silencios y lo sonoro del montaje.
Si a todo esto sumamos el desolador panorama económico e inmobiliario en el que estamos sumidos en este momento gracias a la corruptela política imperante, sus amigos los banqueros, grandes constructores y casposos empresarios, sufriendo la monstruosidad de desahucios que se producen cada día y a los que intentan que nos acostumbremos, no se puede negar todo el aspecto social que directa o indirectamente acarrea este montaje.
Poco más, ustedes no ha tenido la suerte aun de conocer este fabuloso espacio cultural en el centro de Madrid no tarde en hacerlo.


Apunta: Paco Mariezcurrena




Del 5 de abril al 26 de abril
Sábados 20:30h.
80 minutos.
Intérpretación:
Velilla Valbuena
Eva Redondo
Pedro Ros
Carmen Soler
Dirección: Eva Redondo
Autora: Carmen Soler
Producción:
Nuevenovenos 

EL TRIUNFO DE LA MEDIOCRIDAD AL PODER

Foto de la obra
El surrealismo Atánico llega de la mano de El triunfo de la Mediocridad. Una obra que despedaza los momentos más íntimos y locos entre un mago venido a menos y su candidata a asistente. Una relación que pasará por los momentos más importantes y personales de la vida de ambos.

Carlos Atanes tiene una manera muy especial de ver la vida cuando se trata de llevarlo a escena. Un universo más que particular que pone al espectador contra las tablas y al que mantiene en todo momento con la sensación de incertidumbre.
Lo real y lo irreal son los dos pilares básicos por los que se mueve. Un texto cargado de giros inesperados que crean vacíos temporales en nuestra educación lineal del tiempo, que resuelve de manera magistral.

Es capaz de mezclar surrealismo, realidad, gore y mucho humor, sin que nada se salga. Una mezcla explosiva que se sostiene aparte del talento del propio autor, por la actuación de los dos actores que defienden una propuesta que se sale de lo habitual. Un trabajo interesantísimo y complejo en el que pasan de un estado emocional al otro sin previo aviso.
Eva García Vacas —recientemente galardonada con la Biznaga de plata a la mejor actriz por su participación en la película “La Cueva” de Alfredo Montero— y José Troncoso han captado a la perfección un lenguaje poco desarrollado dentro del teatro actual. Más cercano al cine de género y al surrealismo, en el que Atanes crea imágenes sorprendentes que no te dejan impasible.

La Sala Samotracia es un espacio que le va perfecto a una obra como esta. Una cueva, en la que el decorado está servido.

Lo podrás ver durante el mes de abril los jueves 3, 10, 17 a las 19:30 y domingos 13, 20 y 27 a las 21:00

Si quieres pasar un rato de humor surrealista y bizarro no lo dudes. Eso si, ve con la cabeza abierta a nuevas experiencias.

                                                                                                               

Apunta: Toni García




Ficha artística:

Texto y dirección:
Carlos Atanes.
Reparto:
José Troncoso y Eva García-Vacas.

EL QUE SE RÍE DE UN LADRÓN TIENE CIEN AÑOS DE PERDÓN

Cartel de la obra
Concesiones,recalificaciones, subvenciones, proyectos públicos, bancos, cajas de ahorro, Presidente, Ministro, Alcalde... Hoy en día, por desgracia, estas palabras están en boca de todos e instintivamente las asociamos con; estafa, fraude, delito, desfalco, corrupción, tráfico de influencias, malversación de fondos públicos...
José Ignacio Tofé, dramaturgo y director El tesorero nos expone con inteligencia y humor, con un texto brillante, sin caer en lo panfletario, a través del Ministro de Cultura interpretado por Mario Tardón y los Ministros de Agricultura, Hacienda, Economía y el Tesorero, interpretados por José Navar, las confabulaciones y maquinaciones dentro de los despachos de dichos Ministerios y los entresijos de la corrupción de nuestro país.
Con unas interpretaciones maravillosas, llenas de sarcasmo, comicidad y realismo, Mario Tardón y José Navar, encarnan a los personajes de esta obra y transitan entre los despachos de este sitio tan peculiar, La casa de la portera, una hora y veinte mano a mano, obteniendo del público risas cómplices y carcajadas durante toda la obra.
Con un guiño acusador al caso Barcenas, pero sin nombrarlo, la trama trascurre con el Ministro del Cultura y la iniciativa propia de este para la construcción de un museo. Pero dentro de dichos despachos hay unas normas a seguir. Un final sorprendente, divertido y fresco —visto desde la lupa de la realidad, esperpéntico a la vez—, hace que el espectador sienta que durante una hora y veinte, ha estado observando a través de una mirilla la otra cara del político y su condición cuando llega al poder.
El espacio escénico parece hecho a medida, habitaciones con estilo Barroco y de sensaciones señoriales caminan en conjunto con la obra y la interpretación de los actores.
José Ignacio Tofé, con este fantástico texto, hace una dura crítica a la realidad del momento en que vivimos, a los que están en el poder, ya sean de un partido o de otro, y nos invita a que reflexionemos.
La Casa de la Portera acoge El Tesorero todos los jueves de abril a las 20:00h. En el estreno no quedaron entradas, así que yo no me lo pensaría dos veces en reservar. Altamente recomendable.

«Ellos bailan y beben a ritmo de nuestro sudor y pobreza»
V.B.


Apunta: Víctor Boira





FICHA ARTÍSTICA
TEXTO Y DIRECCIÓN: José Ignacio Tofé.
REPARTO: Mario Tardón, José Navar.
COREOGRAFÍA: Sonia Dorado.
FECHAS: Todos los jueves de abril.
DURACIÓN: 1 hora y 20 minutos.

ESPACIO: La Casa de la Portera. Calle Abades, nº 24 Bajo Derecha. Lavapies.

¡SIÉNTATE CONMIGO!

Una escena entre un hombre y una mujer
tiene siempre tres versiones distintas:
lo que dice el hombre,
lo que dice la mujer
y lo que realmente ocurrió.
León Daudí

Olatz Arroyo nos presenta una comedia de escenografía sencilla en la que la actriz Inma Isla y el actor Joaquín Tejada dan pie a divertidas situaciones alrededor de las varias acepciones de lo que puede significar un sillón de Ikea.
Klippan es el titulo. Él es el objeto protagonista, el sofá rojo que siempre está en escena como el elemento que une los diferentes fragmentos de las vidas de personajes que viven encuentros, desencuentros, situaciones absurdas en un escaparate, las cosas que no decimos o las que pueden cambiar nuestras vidas.
El objeto permanece, pero los personajes varían en un sinfín de matices tragicómicos excelentemente interpretados en cada uno de los diversos personajes que se suceden en escena.
Desde las situaciones más absurdas a las que pueden ser más cercanas, los personajes nos identifican en sensaciones, pensamientos, bromas o filosofía de vida.
Con un ritmo adecuado y dos actores veraces jugar a desarrollar escenas en un sofá hace que el público se mantenga atento y entretenido en los 70 minutos que dura la función.
Al fin y al cabo, la sencillez de su propuesta no es más que la búsqueda de diferentes objetivos dentro de las parejas, intentando conseguir que el otro busque el mismo objetivo que uno tiene.
Cada personaje tiene un nombre propio, la identidad que los convierte en fragmentos de personas que forman parte de cada uno de los espectadores: Antonio y Carmen en una situación laboral extraña, Alicia y Vicente en una terapia interminable, Clara y Mateo intentando solucionar un problema de cama…
La formula de los sketches comicos siempre funciona sobre todo si están bien construidos y bien interpretados y este es el caso de Klippan.
Pueden sentarse en los sillones de la Sala Tu, actualmente los miércoles a las 20:30, para contemplar este panorama de sillón fijo con personajes pululando entre bromas y otros asuntos aparentemente más serios.
Si queréis «sentaros» en este sofá –o en cualquiera de los que allí tienen– solo tenéis que pasaros por la Sala Tú en Malasaña antes del 30 de abril.


Apunta: Coral Igualador



Texto y Dirección: Olatz Arroyo
Interpretación: Inma Isla y Joaquín Tejada.
Diseño Escenografía: David Salazar
Iluminación: Víctor Cadenas
Música: Eliana Mármol.

ÉTICA PERIODÍSTICA PARA ANDAR POR CASA


¿Cuánto pesas?
¿Cómo te llamas?
¿Qué edad tienes?

Estas preguntas se repiten a lo largo de la obra El arte de la entrevista que, como su propio nombre indica, se estructura como una entrevista de una hora y media en la que se van intercambiando entre los cuatro personajes la función de entrevistado y entrevistador, cambiando su posición de privilegio según estén a un lado u otro de la cámara. De esta forma se van desgranando los secretos de tres generaciones de mujeres de una misma familia y de un personaje tangencial a esta: un fisioterapeuta especializado en la tercera edad que cuida de la abuela de la casa.
La obra mantiene la estructura clásica de unidad de acción, tiempo y lugar ejemplificada en un día en la vida de una familia donde saldrán a la luz algunos secretos que han permanecido ocultos mucho tiempo.
Tres mujeres, tres generaciones y formas de enfrentarse a una misma situación, en este caso, una ingenua entrevista para una clase de filosofía de la más pequeña de la casa.  
Toda la obra es una excusa para hablar sobre los límites de la entrevista, los puntos de vista, la responsabilidad moral del que pregunta y las consecuencias derivadas de lo que se inquiere. Esto es lo mejor de la obra, esto y cómo se plasma en algunos momentos de la puesta en escena. Los personajes van ocupando su lugar en un lado u otro de la cámara en función de lo que en cada caso necesitemos saber de cada uno. Este es el acierto de la puesta en escena. El resto, una pura excusa que sirve para medio justificar esta historia.
La obra arranca con muchas pretensiones, pero a medida que avanza la trama se va desinflando el interés por el argumento, lo único interesante: el recurso menos realista de la obra (cómo los personajes se van enfrentando a su relación con la cámara). Lo mismo sucede con las interpretaciones que van perdiendo intensidad y parece que los caracteres de los personajes se desdibujan conforme avanza el relato. Actitudes incoherentes de algunos personajes y una conclusión poco justificada una vez que se resuelve el misterio familiar.
Los actores están y no están a ratos. A destacar, sin duda, la interpretación de Luisa Martín y a revisar la de Ramón Esquinas tanto en dirección como en actitudes textuales. Es el personaje más difícil de encajar en la obra, porque tampoco se justifica mucho su aparición en el desarrollo de la trama. Aunque ya se sabe eso que se dice de los personajes, que todos están puestos ahí para algo. En este caso, al personaje de fisioterapeuta habría que preguntarle su “porqué”. La hija que es a la vez nieta, a la que pone voz y cuerpo la actriz Elena Rivera, defiende su papel desde una ingenuidad que no sé si es la acertada y no deja que aflore toda la dimensión del personaje. Y finalmente, la abuela, Alicia Hermida, que lleva su personaje a un lugar que se apoya más en el cliché que en la interpretación realista: ¿está enferma, juega a hacerse la  enferma? Esto no queda claro en la obra. Un pequeño tirón de orejas al director Juan José Alfonso que, a mi gusto, no ha sabido enfocar adecuadamente este texto de Juan Mayorga, que parece que aún está por revisar.
Pero a pesar de esto, la obra tiene una muy buena intención en cuanto a la búsqueda que propone (investigar sobre el arte de la entrevista) y te lleva a cuestionarte en algún momento, qué preguntarías tú o que no te gustaría que te preguntaran en determinadas situaciones. En realidad, El arte de la entrevista es una clase de periodismo que se nos da desde el escenario a la que muchísimas de las personas que aparecen en la televisión deberían asistir. ¡Cómo cambiarían nuestras pantallas catódicas!  

¿Has ido a ver El arte de la entrevista? ¿Vas a ir a verla?

Aún estás tiempo en el Teatro María Guerrero hasta el 13 de abril.

Apunta: Rubén Sintes







REPARTO:

EQUIPO ARTÍSTICO: 
Juan José Afonso (Dirección)
Elisa Sanz (Escenografía y vestuario)
Carlos Alzueta(Iluminación)
Marc Álvarez (Música)
Laura Ortega (Ayudante de dirección)
Esperanza Santos (Diseño de Cartel)
marcosGpunto (Fotos)
Paz Producciones (Videoclip)
Producción Iraya Producciones

CÓMO SACAR DE QUICIO A UN HOMBRE


¿Cuál es nuestra inocencia?
¿Cuál es nuestra culpa?
Todos estamos desnudos,
nadie está a salvo.
Marianne Moore

¡Que fácil es poner patas arriba la vida de una persona!
Dicen que Un buen día es una comedia, pero a mi no me hizo ninguna gracia. De hecho se me puso en varias ocasiones un nudo en el estomago sentada en las butacas de El Sol de York, el lugar que acoge este estreno desde el día 27 de marzo (Día internacional del teatro).
Esta sala, que hace poco cumplió su año de apertura, apuesta por textos originales, contemporáneos y comprometidos. De nuevo nos sorprende con uno de ellos; una historia que pretende reírse con amargura de un sistema que puede convertir en victimas a inocentes en un abrir y cerrar de ojos, generando la duda de lo perverso.
Lo que nos cuenta Eddie, un tipo con cara de buena gente y con un discurso inocente, sincero y honesto me hace pensar en lo insano de una sociedad que se vuelve psicótica amparada por un permiso normativo para sacar de quicio algunas informaciones.
¿Por qué? Porque una cadena de malos entendidos hace que Eddie sea investigado por los servicios sociales sospechoso de abusos a menores, a su propia hija. Este es su periplo, un viaje llevado por un monólogo en el que el protagonista, un joven padre que habla de su familia con veneración, pierde la inocencia envuelto en el dolor horrible de la desconfianza y la impotencia.
Es cierto que la frescura del texto, la bien llevada normalidad y las características del actor (Bruno Ciordia) hacen que todo se suceda con cercanía y sin demasiado drama, pero el trasfondo de lo que cuenta este libreto extraordinario en su escritura y en su orden de evolución del dramaturgo inglés Dennis Lumborg es de una brutalidad tan cotidiana que te identificas con él desde los primeros momentos y dada la situación, que sufras el mismo camino hacia su indefensión.
La obra estrenada en Londres en 1996 triunfo en los escenarios de el West End Londinense y también en Francia, Bélgica e Italia. Es un lujo verla en un escenario español, bien interpretada y muy bien dirigida por Mariano de Paco.
Cabe destacar su escenografía completa, original y funcional que está al servicio completo del espectador y del actor convirtiéndose en otro personaje vivo de la historia: el ruido del grifo, el olor a café, la arena de una playa maldita… Un sonoro aplauso para su escenógrafa: Almudena López Villalba. Las transiciones, gracias a este escenario, forman parte de la tensión dramática que se acoplan como un guante en la narración de la historia.
Bruno Ciorda, el actor que encarna el monólogo del padre sometido por la doble moral social, está excelente a partir del segundo acto. Un difícil trabajo ese de mantener la atención del público hablando solo sobre un escenario. Su presentación del personaje flojea, quizá porque sabe todo lo que se le va a venir encima, pero deja para la mayor parte de la obra una evolución corporal, vocal, de desdoblamiento de personajes y de profundidad de matices de sentimientos que es digna de mención.
Déjense conmover por el monologo inteligente de Eddie. El teatro da que pensar y Un buen día es un claro exponente de esta aseveración.


Apunta: Coral Igualador







Texto: Dennis Lumborg
Actor: Bruno Ciordia
Traducción: Ainara Campo
Dirección: Mariano de Paco
Producción ejecutiva: Singular Teatro
Escenografía: Almudena López Villalba
Iluminación: José Manuel Guerra
Vestuario: Gema Rabasco
Espacio sonoro: Javier Almela
Adjunto a la dirección: Javier Ortiz

Lugar: Teatro El Sol de York
Fecha: Del 27 de marzo al 13 de abril
Horas: Jueves, viernes y sábado a las 20:30 horas y domingos a las 19:00 horas

TODO ESTO ES UNA PUTA MIERDA

Cartel de la obra
La obra que hay bajo el título tampoco se anda con rodeos a la hora de expresar lo que quiere. Con Una puta mierda, que se representa estos días en el Café Comercial de la Glorieta de Bilbao, nos encontraremos con Rodrigo Ramírez, que nos guiará a través de seis caminos, de seis facetas del hombre contemporáneo que, a través de un lenguaje llevado al extremo servirá como un coladero del odio y de la rabia del ciudadano de hoy en día. A veces incomprensible, a veces graciosa, incluso a veces pretenciosa, esta pieza saca a flor de piel el impulso asesino del público frente a los jefes, los ricos y los poderosos que arruinan el país y aplastan a los de abajo.
Rodrigo Ramírez ofrece una genial actuación, mutando fácilmente en personajes totalmente diferentes y dotándolos a cada uno de ellos con la cara y la personalidad que les corresponde. Un mendigo, un hombre de negocios, un médico, un presentador, un borracho y un depresivo son las seis caras de este retrato que mediante un humor para todos los públicos y una crítica lejos de la sutileza hará que el público se ría y disfrute con sus miserias.
La próxima función el día 12 de abril a las 22.30 ¿Te la vas a perder?


Apunta: Ignacio Blás




Director: Camilo Vásquez
Autor: Trigo Gómez
Reparto: Rodrigo Ramírez
Dónde: Café Comercial
Hasta: 01/03/14
Horario: 22:30
Precio: ant: 8 € (con consumición) / taq: 10 € (con consumición)
Venta de entradas: rorrago@gmail.com