II MUESTRA DE CREACIÓN ESCÉNICA – SURGE MADRID 2015. TIEMPO AGOTADO, TIEMPO PERDIDO

Cartel de la obra
Este pasado día 08 de abril comenzó la II Edición de la Muestra de Creación Escénica de la Comunidad de Madrid o Surge Madrid. Veinte salas acogen más de 40 obras hasta el próximo 26 de abril.
Nave 73 acoge en su sala 4 creaciones. Una de ellas —la primera en estrenarse— ha sido Descansaremos —alude a la última palabra de la escena final que Sonia dice a su tío Vania— de la compañía Apata Teatro bajo la cuidada dirección de José Bornás. Extraordinaria y bastante fiel adaptación con retoques actuales de Jesús Laiz de la obra Tío Vania de Chéjov. No veo necesario exponer el argumento al que ya estamos más que familiarizados gracias a las diversas adaptaciones que hay, tanto teatrales como cinematográficas, aunque si conviene decir que los personajes, aunque adaptados a tiempos más actuales, no han perdido ese toque tan especial y dramático del Tío Vania, esa angustia existencial y primigenia que ahoga y anula, ni esa sensación de pérdida de años, juventud, capacidades, belleza… a favor del personaje despiadado de sentimientos y trato áspero al que parece que todo deben solo por ser quién es, ni esa desazón, esa melancolía de mártir que es imposible de aliviar, ni siquiera se han podido despojar del doloroso sentimiento del desamor.
Me ha parecido un acierto total el casting de los actores. Están muy bien identificados con los personajes del texto de Chéjov. También es curioso, bastante inteligente y muy bien tratado, a mi gusto, esa fusión que han llevado a cabo de algunos personajes del texto original en uno solo de ellos —el caso de María, madre de Vania, que carga con parte del texto de Marina, la nodriza, que no aparece en esta versión—. Todos los actores hacen de sus interpretaciones una elegante puesta en escena aportando a sus personajes de ese carácter que les acompaña en toda la función. Hay momentos de especial ternura en algunas escenas en las que aparecen Sonia y Vania, personajes más terribles de la obra de Chejov.
La dirección de escena se nota trabajada y bien coreografiada. Toda la representación se desarrolla en un único escenario —jardín de la casa— al que la luz, en todo momento tenue, le aporta los diversos grados lumínicos de los diferentes estadios del día. Como espacio sonoro han recurrido a la técnica, muy vistosa y original, de poner en voz de los personajes la interpretación de las canciones que se necesitan para cada escena, destacando una puesta en escena de la canción Revolution de The Beatles con guitarra eléctrica y micrófono… ahí lo dejo caer.

Descansaremos está programada en Nave 73 todos los Miércoles hasta el próximo 29 de abril a las 20:30h.

No dejes que el tiempo te arrugue sin hacer nada.


Apunta: Vir Casanova




Ficha artística y técnica

Autor: Antón Paulovich Chéjov
Dirección: José Bornás
Asistente Dirección Artística: Clara Santa Fé
Intérpretes: Marina Andina, Jorge Cabrera, Marta Nieto, José Luis Patiño, José Luis Santos, Delia Vime
Diseñador Iluminación: Juanjo LLorens
Diseñador Escenografía y Vestuario: La Chácena Teatro
Dramaturgia: Jesús Laiz
Coreografía: Paloma Sánchez de Andrés
Fotografía: Antonio Zancada

Diseño Gráfico: Zandizart

TU PRIMERA COLONIA…

Cartel de la obra
Esta va a ser mi microreseña para el nuevo proyecto teatral que nos han presentado Las MicroMachines este pasado fin de semana. Tres «mujeres de pequeñas dimensiones pero con grandes capacidades» que van a subir a la escena      —madrileña, de momento— obras breves de autores contemporáneos. Y con esta premisa, han comenzado su proyecto con el microtexto El dulce olor de la cizaña, de Juan Pablo Heras. ¡Un comienzo a lo grande!
Tres mujeres, tres amigas, un cumpleaños y un bebe en puertas. Una celebración, un juego de falsas apariencias y engañosas amistades interesadas donde ni las buenas son tan buenas ni las malas malísimas lo son tanto. Una divertidísima comedia de hilarantes absurdas situaciones que provocan un enredo propio de una tragedia con un final sorprendente. Acciones rápidas y textos fluidos llevan a nuestras protagonistas a ganarse, por la risa, a un micropúblico —público en pequeñas cantidades— rendido a sus pies.
Eva Egido Leiva, Olga Goded y Conchita Piña se autodirigen apoyadas por la magnífica colaboración de Juan Ayala. Entre ellas existe una compenetración especial: se coordinan a la perfección. Hacen un trabajo actoral excepcional con marcadas poses que rozan, en muchas ocasiones, esa mímica tragicómica de lo más entretenido.
La trayectoria de Eva y Olga es larga y muy fructífera en el mundo de la escena, pero ahora se suma Conchita Piña a este hermoso proyecto y nos alegra verla de nuevo subida a las tablas tras casi quince años —salvo, en su recital de poesía Lo que nunca contó Isabella Más estrenado en 2014—.

No quiero ni puedo desvelar nada más. La MicroMachines están programadas en La infinito —un lugar muy acogedor y con mucha cultura por las paredes— todos los viernes de abril en pases de 21h y 21:30h. No te confíes y esperes hasta última hora. Tienes que reservar porque lo petan!!!!

Yo cizaño, tu cizañas, todas cizañamos…




Apunta: Vir Casanova





Ficha artística

Dramaturgia: Juan Pablo Heras
Interpretación: Eva Egido Leiva, Olga Goded y Conchita Piña
Dirección: Las MicroMachines con la colaboración de Juan Ayala.
Vestuario: Olga Bouzón
Producción Ejecutiva y Distribución: Distribuciones del Off
Coproducción: Acciones Imaginarias, Ediciones Antígona y Surca Teatro.
Comunicación: crea-comm.net



RAÍCES DE FAMILIA

Cartel de la obra
El tema de una buena tragedia no debe ser realista
Pierre Corneille


¿De qué se alimentan las familias? En la familia que nos presentan Sebastián Moreno y Raquel Colange en Nadie Come Tierra se alimentan de su propias raíces que les tienen sometidos a vivir en un espacio cerrado por una valla. La valla que alzo el padre antes de morirse y que aísla y mata al que quiera traspasarla, como a ese perro al que comienzan velando nada más empezar la función.
Y vivir enraizados tiene sus caras y sus sombras, en Nadie Come Tierra, más sombras que caras. Sombras provocadoras, angustiadas, inocentes, perturbadas y con la necesidad y el miedo de liberación a partes iguales. Una liberación imposible porque el alimento y la raíz esta dentro del epicentro familiar que todo lo sostiene y del que no se puede huir aunque se desee con toda la fuerza de un grito desgarrado.
Eso es Nadie Come Tierra, un grito desgarrado sordo en un continuo de huida.
Tierra en escena, otoño, suciedad y una luz anclada a una tumba. Tierra somos y en tierra nos convertimos. David de Blas, acierta al cien por cien con la escenografía que acompaña a la historia.
La muerte y la vida en constante lucha en el escenario, tanto en la simbología escénica como en el propio discurso de la madre viuda y los dos hijos. Muere el perro, se celebra el cumpleaños de la madre. Sobre la tumba del padre muerto nacen las matas de tomate, la hija da a luz a su propia madre en un sueño doloroso…
Cuanta dureza escénica, llena de matices, estados de animo desquiciados, poéticos y algunas veces sensatos tienen que resolver Teresa Hernández la madre, Itziar Cabella y Manuel Enríquez, los dos hijos. Lo resuelven metiéndose en la cintura de estos personajes y dotándoles de una vida interior real sin caer en lo fácil que sería parecer meros enajenados. Teresa envuelve a su personaje de madre regia con la voz y una desolación serena, Itziar interpreta a la hija sensible que abre agujeros en su pecho con frescura y fuerza, Manuel el que hereda la difícil tarea de ser el hombre bastión del hogar sin dotes para conseguirlo, acompaña a esa fragilidad con corporalidad e interpretación de inocencia atormentada.
Una historia que no te deja indiferente ya que el texto y la puesta en escena te llevan a un estado contradictorio en el que te planteas preguntas porque la propuesta es una miscelánea de sensaciones, palabras, estímulos que se remueven como un torbellino en el escenario al son de la magnifica música en directo de Javier Gordo. Ese acordeón que marca lo que podría ser un día de fiesta popular con una cadencia que nos introduce en lo ancestral, pero también en lo absurdo y grotesco mascando la tragedia.
Ni el texto ni la propuesta de David Utrilla, su director, es adecuada para un público mayoritario. Bajar al infierno grotesco de la familia donde se dice que «hay que soñar bajito» o que «lo redondo está prohibido» e imponer sobre esta premisa la violencia psicológica y hasta física; indagar en las raíces venenosas de un padre muerto por una sobredosis de comida o asistir al sexo endogámico propio de tragedias griegas no es apto para un ocio de esparcimiento sin más. Ahora si se busca un teatro voluntarioso que quiere contar los secretos familiares de una manera en la que la poesía y la crudeza se imponen sobre cualquier forma clásica, una obra que no da tregua ni alecciona, que mezcla tendencias textuales y escénicas, y que se construye desde muchos prismas diferentes Nadie Come Tierra es un lugar para ver cómo dentro de un sistema, en este caso el familiar, el más profundo y básico, todos somos victimas y verdugos.



Apunta: Coral Igualador







Sábados 20:00 horas
Domingos 19:00 horas
C/Paseo de la esperanza, 16

Ficha artística y técnica: 

Autor:  Raquel Calonge y Sebastián Moreno
Dirección: David Utrilla
Ayudante de dirección: Sebastián Moreno
Actores: Teresa Hernández, Itziar Cabello y Manuel Enríquez.
Producción: La Casqueria teatro
Escenografía: David de Blas
Composición y música en directo: Javier Gordo




UN TESORO MUY ESPECIAL

Añadir leyenda
La imaginación es el ojo del alma
Joseph Joubert

La capitana Morgana filosofa, aventurera y aguerrida, viste un elegante traje de pirata para ir en busca de aventuras y rescates de tesoros. De todos es sabido que en el gremio de los piratas los tesoros son un gran aliciente. A Morgana lo que le gusta es el intelecto, los acertijos y los mapas que llevan a descubrir ocultos lugares llenos de sorpresas.
Así nos presenta Discalia Teatro y Titéres su nueva obra El Tesoro Escondido. Esta compañía continuamente está al servicio del público infantil y familiar, creando espectáculos con contenidos adecuados, inteligentes y divertidos para todas las edades, que además hacen hincapié en los valores que hay que inculcar a los pequeños y recordar también a los mayores.
En El Tesoro Escondido, su director Francisco de los Ríos, ha querido hacer un homenaje a diferentes actores de comedia de todos los tiempos y ha convertido a los personajes que se encuentra Morgana en humor y diversión en estado puro. Consigue con ello algo muy importante y es que niños y adultos se puedan reír al unísono de las mismas cosas, y que el humor que desprenden los que aparecen en escena no sea manido, ni descontextualizado para unas y otras edades.
Los mayores esperamos a ver cual es el siguiente gag de humor en mano del nuevo protagonista que saldrá a escena y los pequeños también se sorprenden con las «simpatías y pruebas» de personajes como el chino, el pirata olvidadizo o un genio muy particular.
Da gusto asistir a un espectáculo en el que cuentan con todos, con un texto bien hilvanado, con una interpretación respetuosa y con canciones pegadizas y participativas.
El sultán De Ven Aca, y el tesoro de Raná Amún Dana os esperan. Embarcaos en esta aventura con vuestros pequeños, vais a disfrutar a lo grande.


Apunta: Coral Igualador





Ficha Artística y técnica:

Autor Adaptación: Francisco J. de los Ríos
Dirección: Francisco J. de los Ríos
Compañía: Didascalia Teatro y Títeres
Actores: Jennifer Baldoria y Paco Ríos

Sala La Usina
C/Palos de la Frontera, 4
Jueves 3 y viernes 4 de abril a las 12:30

Domingos 5, 12, 19 y 26 a las 12:30

BIG BOY, LA GRANDEZA DE LO PEQUEÑO


                El ritmo lo es todo en el boxeo.
Cada movimiento que haces
comienza con el corazón
Sugar Ray Robinson.

Situémonos a principio del siglo XX en los paisajes de Irlanda. Allí nos encontramos a Michael y a Jimmy, dos niños que van a crecer en escena junto con el público en esa gran depresión que aconteció en la Europa del siglo pasado. Así que les vamos a acompañar a las tabernas irlandesas antes de partir para los campos de batalla de la I Guerra Mundial, a las trincheras, después al barco que llevará a uno de ellos hacia América, a los bajos fondos donde se gestaba la mafia anexa a la ley seca… Este es el viaje de dos amigos; uno es boxeador.
Hasta aquí, el lector intuye una historia clásica, contada en varias ocasiones en el cine.
Y ahora la sorpresa. La gran sorpresa. Redoble de tambores. ¿Cómo convertir esta narración en una obra maestra  si solo son dos actores, sin apenas escenografía?
Mario Ruiz y José Luis Montiel lo consiguen con una herramienta, a veces poco valorada, pero imprescindible para actuar: sus cuerpos.
Una formula que les llevó a ser semifinalistas del festival Talent Madrid, y que hizo que Boadella se fijará en ellos.
Empieza la sucesión de escenas y por ellas desfilan cientos de personajes y de acciones trepidantes. Mario y José Luis son Michael y Jimmy, pero también el tabernero, el borracho, el anciano, las chicas; van a la guerra y son los irlandeses, los alemanes, la ametralladora, el avión; en el barco hacia América, son la clase baja, la orquesta, los que se pasean por la borda, los que juegan a las cartas… Y por entonces, los espectadores ya hemos abierto la boca de par en par y admiramos ese despliegue de imágenes, de personajes y de sucesión narrativa, sin apenas pestañear nosotros y sin apenas pestañear los que se transforman en el escenario.
Lo que hacen es escena estos dos virtuosos de la actuación está en la categoría de lo que al futbol son jugadores de la talla de Messi o Ronaldo.
Sin lugar a dudas estamos ante dos grandes, con un nivel de concentración, reacción y escucha digno de semidioses escénicos, y no escribo dioses porque en algún momento se permiten el lujo de sudar.
Y luego está el ojo avizor que ha dirigido el ritmo frenético, plagado de visualizaciones, de sentimientos y de giros milimetrados. El es David Roldán. Desde esa visión inteligente, volcada en que no decaiga ni un segundo la historia, que no se pierda ni un ápice de energía para seguir aprovechando al máximo los talentos de los que están en escena.
Actores y director en comunión para dar el mejor partido de su vida, el mejor combate.
Big Boy es ver como se transforman dos cuerpos en una coreografía sublime para deleitar al público, con la pretensión de los que aman el teatro, que es ponerse al servicio del espectador.
Big Boy es un engranaje complejo, construido con pequeñas piezas que configuran un todo magistral.
Big Boy es conseguir una sincronía precisa. Todo encaja: las voces, los cuerpos, la música, el sonido, la historia.
Big Boy es una lección de buen teatro, del que nace de las entrañas, de los orígenes.
Big Boy es una obra indispensable, de ritmo hecho con una técnica impecable y también con el corazón.
La Usina C/Palos de la Frontera, 4
Funciones: Viernes 6, 13 y 20 a las 22:30; Domingo 29 a las 19:00


Apunta: Coral Igualador


Ficha artística y técnica:
Dirección: David Roldán Espejo
Actores: José Luis Montiel Chaves, Mario Ruz Martínez
Texto: José Luis Montiel Chaves, Mario Ruz Martínez ,David Roldán Espejo
Cartel: Antonio Laguna.

Compañía: Guantuguán Teatro.

EL HOTEL DE TUS SUEÑOS

Cartel de la obra
El TeatroLara acogió Contraseña: Coquelicot, un espectáculo visual, una ensoñación pura que te hará volar traído de la mano de Granada Tanz Teatro, un proyecto gestado en la sede granadina de la Escuela Pública de Formación Cultural de Andalucía.
Desde 2012 Granada Tanz Teatro desarrolla su trabajo en espacios convencionales y no convencionales. Su actividad incluye la creación de espectáculos, intervenciones, exposiciones, video-creaciones, organización de cursos y formación.

Un grupo de personas alojadas en un hotel recrean a través de la danza momentos cotidianos. El espectador es teletransportado a los años 20 con este grupo de actores con una serie de coreografías, música y vestuario que crean unas escenas que solo puedo describir como mágicas.

Trinidad Castillo, bailarina y coreógrafa formada en la vertiente del expresionismo alemán (Folkwang- Hochschule Essen, Alemania), guía esta creación colectiva en la que no se sigue una estructura narrativa ni una progresión lineal, exactamente como un sueño.
La atmósfera irreal te envuelve y te dan ganas de unirte a ellos, de entrar a formar parte de ese hotel y soñar.


 Apunta: Luz de Paz




Ficha artística:

-Dirección y coreografía: Trinidad Castillo
-Diseño Escenográfico: Julián Peinado
-Diseño de luces: Juan Felipe Tomatierra
-Elenco:
Elena H. Villalba
Coco Reyes
Klara Martí
Susana Castillo
Julián Peinado
Diego Robledo
Julia Monje


MASTER ESCÉNICO PARA SUPER HÉROES

Cartel de la obra
¿Y si pudieras rebelarte contra el dolor? ¿Y si pudieras reírte de ti mismo, de tus errores..., de la tragedia?
La Sala Tú acoge Ejercicio de violencia para abejas: dos actores, dos voces, dos «bestias escénicas».
Un recorrido por todos los rincones del amor, del desamor, de la infancia y de la familia. Un muro contra el que te golpeas, te rebelas e incluso, por momentos, te arranca una carcajada.
Abel Zamora te desarma con una capacidad de conmover, de hacerte reír y de darte la vuelta de nuevo, sin que pierdas el interés un solo instante.
Tanto Beatriz Arjona como Andrés Acevedo despliegan todo su talento en un abanico amplísimo de registros: desde la ternura hasta el desgarro más profundo, en un tour de force mágico.

Una obra que es un «salto mortal» interpretativo: arriesgada por momentos, honesta, sin miedo a jugar, a sorprender, a reírse de uno mismo.

No os perdáis esta maravilla.



Apunta Luz de Paz




Miércoles a las 20:30h
Sala Tú c/Velarde, 15-17 M: Tribunal

4, 11, 18 y 25 de Marzo.

Ficha Artística:
Elenco: Andrés Acevedo, Beatriz Arjona
Dirección: Abel Zamora

ES FÁCIL HACERSE CON EL PODER SI SABES CÓMO

Cartel de la obra
El profesor Ron Jones, en el año 1967, daba clases de historia en el Cubberley High School de Palo Alto, California. En el transcurso de una clase sobre la Alemania Nazi y no pudiendo explicar, de una manera razonable, las dudas que le plantean parte de sus alumnos sobre por qué muchos ciudadanos alemanes permitieron el exterminio de tantos millones de personas, Ron Jones comenzó un experimento con ellos para demostrarles que era posible que los alumnos pudieran llegar a ser sutilmente dominados por un líder mediante una buena disciplina, el trabajo de la comunidad, la acción conjunta y organizada y el hecho de involucrarse en una causa común, del mismo modo que lo fueron los millones de partidarios del nazismo alemán en los años treinta y cuarenta. El experimento tuvo una duración de unos cinco días con un resultado abrumador para el propio Jones, que tuvo que cortarlo inmediatamente dado el cariz masivo que estaba tomando y lo peligrosamente que se le iba de las manos.
El director de escena Marc Montserrat Drukker y el dramaturgo Ignacio García May unieron sus talentos para teatralizar soberbiamente el experimento de Ron Jones. Les quedó un texto de los necesarios de ver, de gran calidad teatral y didáctica. Lo llevaron a la escena catalana en el año 2013 y ahora lo muestran en el Teatro Valle-Inclán de Madrid hasta finales de marzo. Han conseguido que la obra —de unas dos horas y media aproximadamente— tenga la fuerza suficiente para captar la atención del público durante toda la representación. La escenografía es muy llamativa, dinámica y lograda. Todos los elementos, tanto exteriores como interiores, nos trasladan al high school americano. Todos los detalles son dignos de admiración por los espectadores. Los juegos de luces, a priori sencillos, tienen un poder de seducción en los tenues y brillantes rayos de luz solar que parecen colarse por los ventanales del aula cuando se abre o cierran las cortinas. 
Son interesantes también los diferentes sonidos que envuelven el ambiente de toda la representación. Hay momentos en que miras hacia atrás en busca de los perros ladrando —un punto más a favor de esa captación de atención—, del autobús partiendo o del griterío entusiasmado del salón de actos. Los efectos audiovisuales —muy recurrentes en las últimas producciones teatrales— son en este caso más que necesarios. Con ellos se proyectan escenas terribles sobre la injusta, intolerable y asquerosamente repugnante masacre que cometió el nazismo con los millones de personas que no eran dignas de existencia en su macabro mundo de inventada perfección. Es escalofriante una de las escenas finales donde la decoración se extiende a toda la sala. Da verdadero miedo.
El casting de los actores está muy logrado. Todo el elenco hace un trabajo interpretativo muy interesante y de gran calidad. Son creíbles sus personajes porque cada uno de ellos los dota de una esencia y particularidad muy personal que les distingue del resto y que mantienen durante toda la representación. En algunas ocasiones rozan ese cliché de película americana donde los gestos o los movimientos son altamente expresivos. La cuestión es que, todos y cada uno de ellos, son diferentes y no parecen, a simple vista, que pudieran pertenecer a un mismo grupo. Pero, poco a poco, según transcurre la representación —y el experimento— las diferencias entre ellos son cada vez 
menores y tienes la sensación de que los que hablan ahora son una sola persona con una única idea. 
La ola pasa por el por el CDN Teatro Valle-Inclán de martes a sábado a las 20:30h y domingos a las 19:30h.

¿La coges?



Apunta: Vir Casanova




REPARTO: 

Javier Ballesteros, David Carrillo, Jimmy Castro, Carolina 

Herrera, Ignacio Jiménez, Helena Lanza, Xavi Mira, Alba Ribas y 

Jordi Royo (Voz en off).

EQUIPO ARTÍSTICO:

Creado por Marc Montserrat Drukker e Ignacio García May a 

partir del experimento de Ron Jones.

Texto: Ignacio García May

Idea y Dirección: Marc Montserrat Drukker

Escenografía: Jon Berrondo

Vestuario: María Araujo

Iluminación: Albert Faura

Sonido: Francisco Grande e Igor Pinto

Vídeo: Xavier Bergés

Caracterización: Toni Santos

Ayudante de Dirección: Toni González

Ayudante de Escenografía: Alejandra González

Ayudante de Vestuario: Mireia Llatge

Ayudante de Iluminación: Ion Anibal

Coach Vocal: Isabel Pastor

Fotos: David Ruano

Diseño de Cartel: Isidro Ferrer 




MÁS ALLÁ DE LAS PALABRAS

Cartel de la obra
Arturo Turón, tras Confesiones a Alá, me vuelve a sorprender, a emocionar con su segundo montaje, Alma, adaptación del filme Persona del cineasta Ingmar Bergman. Me atrae mucho el interés que muestra Arturo Turón por el género humano, por el tratamiento que hace de las personalidades de los personajes, por la humanidad tan absoluta con la que los dota aportándoles matices sentimentales tan naturales y evolutivos como la vida misma. Me gusta cómo sienten sus personas, cómo expresan esos sentimientos, cómo hace que sea natural, pero milimétricamente estudiado. Con Alma ha creado una obra plagada de una enorme visualidad, de abundancia de expresiones, de múltiples pequeños matices de luz, de logradas notas musicales donde las palabras, son y están, pero no dicen nada sin todo lo anterior. En Alma sus personas —como el resto de personas— conviven con sus máscaras, en mayor o menor medida, pero ahí están y quitarlas o simplemente dejar que la luz de la realidad ilumine el verdadero rostro puede entrañar una gran dificultad. Solo en la intimidad con tu solo interior, dónde tu alma danza a sus anchas, se puede dejar escapar tu verdadero yo. 
Todo comienza el día que Elisabeth, actriz, decide enmudecer en mitad de la representación de Electra. En el hospital los médicos no encuentran ni remedio ni progreso en su mudez. Elisabeth se traslada a una casita tranquila alejada del mundo. La acompaña Alma, su enfermera, que se encargará de cuidarla y reportar sus avances a los médicos. Alma y Elisabeth no tienen nada que ver, pero entre ellas comienza a gestarse una relación especial, muy íntima y personal que les marcará para siempre abocándolas a la mimetización.
Las actrices encargadas de llevar a cabo esta puesta en escena tan arriesgada, con tanta dificultad y tan fantástica son Rocío Muñoz Cobo (Elisabeth) y Andrea Dueso (Alma). Ambas hacen un trabajo interpretativo muy complicado y verdaderamente sorprendente y fabuloso. Rocío lo expresa todo, sin palabras, con una tranquilidad sosegada, hace llegar a público su personalidad con sus gestos, sus expresiones, sus estupendas miradas que dicen todo. Rocío escucha, pero lo hace de verdad, sintiendo las palabras que le llegan. Andrea, al contrario, lo expresa todo mediante la palabra. Se muestra inquieta, alegre, dinámica, protectora como una madre que podría haber sido y que pretende ser. Es inocente, y eso hace que sintamos con mucha fuerza su evolución a lo largo de la representación. 
Es muy bonita la escenografía con sus muros, sus puertas, sus ventanas dibujadas como un plano donde la imaginación juega su baza para rellenar el espacio. Los efectos audiovisuales nos transportan a un espacio onírico que nos recuerda a Buñuel. La luz, casi dormida, busca los diferentes puntos de fuga. La música es encantadora, pudiendo destacar el tema versionado de Radiohead, Creep, una de mis canciones favoritas, a pesar de la tristeza que me provoca. Y en consonancia con la lograda escena musical, y como aire fresco que se cuela por todos los rincones de la casa, la danza libre de Cristina Masson atrapando a cada uno de nuestros personajes, a partes iguales. Cristina danza en poesía, como alma libre, como un fantasma al que solo ves si te descubres la mascara. 
Alma es el trabajo bien hecho, la buena interpretación y la buena dirección. Están hasta el 5 de abril todos los sábados a las 20h y los domingos a las 19h en Nave 73.



Apunta: Vir Casanova




Dirección y Adaptación:

Arturo Turón

Elenco:

Rocío Muñoz-Cobo, Andrea Dueso y la colaboración especial de 

Cristina Masson

Producción:

Es.Arte con la colaboración de Nave 73 y Nada en La Nevera

Producción Ejecutiva:

María Allas

Diseño de Luz:

Jon Corchera

Escenografía y Ambientación:

Juan Divasson

Vestuario:

Ana López

Espacio Visual:

Sergio Lardiez

Ayudante de Dirección:

Lydia Ruiz

Técnico de Luces:

Chon López

Técnico Video / Técnico Sonido:

Esteban Ruiz


ENGRANDECER LA VIDA

Cartel de la obra
Lo mejor que te puede pasar cada vez que asistes a una función de teatro es que salgas con la sensación de que lo que has visto merece la pena. Y si además el espacio acompaña, mejor que mejor. Esto es lo que nos ha pasado en la Nao 8, un nuevo espacio teatral en el que te sientes como en casa. Pues bien, nuestro debut en la Nao lo protagoniza Lady Turbio. No os dejéis engañar por las apariencias, no todo es lo que parece, es sublimemente mejor de lo que parece.
José Luis Marín, nos acerca a la vida de este personaje del que no sabemos si es hombre, mujer o alegoría. Ni la barba, ni los pendientes de infarto ni el corsé que luce (que ya lo quisiera para mí) nos distrae de lo verdaderamente interesante de la función, el texto. Es cierto, como decía Heidegger, que «el ser se muestra ocultándose». Y esto es precisamente lo que sucede en (y con) Lady Turbio.  Toda la estética romántica y siniestra con la que se disfraza Lady y su circunstancia no es más que eso, una forma de esconder todo el torrente vitalista que es este personaje. Esta forma de mostrarse (desde el nihilismo positivo) es solo un artificio, porque bajo la aparente invocación a lo oscuro y siniestro se rebela por debajo, como un palimpsesto, todo un texto vitalista, plagado de humor y ternura que podíamos titular como «canto a la vida». La lucha de contrarios parece ser el leitmotiv de toda la función: cómo llegar al odio por el amor, como sobreponerse a la muerte (no tiene que ser física) cantando a la vida, cómo ser lo que uno es a pesar de uno mismo...
El relato que sale de las entrañas de José Luis es un discurso universal. Salpicado de mucha ironía, mucho humor y su particular forma de contarnos su personalísima historia, Lady-José Luis se sumerge en los grandes temas de la vida: el amor, la necesidad de encontrarse en el otro, el miedo, el fracaso, la búsqueda de la felicidad, la aceptación, el deseo de volver a ser lo que se era… Todo esto y más es Lady Turbio, un algo más que es incomunicable y que está vinculado con la forma íntima en la que José Luís nos acerca el relato. Un monólogo que se llena de invitados, de voces distintas desde la sola voz de Marín y de canciones… un monólogo que nace como un grito desde lo más profundo, no ya de Lady o de José Luis sino que su testimonio traspasa la frontera personal para alojarse en ese lugar que compartimos todos los hombres y mujeres, en ese consciente-inconsciente colectivo que es el que nos lleva a preguntarnos por el dolor, por cómo se gestiona el dolor; que nos obliga a buscar las formas con las que negociar con el miedo sin que nos paralice. 
Y es ahí donde llega la verdadera catarsis, la solución final, del espectáculo y de la lección (si es que acaso hubiera algo de eso) que nos llevamos al acabar la obra: el miedo, el dolor, el odio se gestiona con humor, con dos cojones y con ganas de comerse el mundo.

A la vida solo se la combate con más vida. Y cuanto más perra, y cuanto más felices, mejor.



Apunta: Conchita Piña 



Ficha artística:

Texto, dirección e interpretación: José Luis Marín