NO SOY DEAN MORIARTY

Cartel de la obra
Dos hombres jóvenes en un bar cualquiera ven pasar la realidad frente a sus ojos. La vida es rutinaria: respirar y trabajar; su vida es un sueño: Jack Kerouac.
La novela que marcó a toda una generación (On the road, de Jaques Kerouac) es el paraíso ficticio de sexo, jazz y drogas que sirve de referente a los dos hombres que protagonizan esta puesta en escena de Gerard Iravedra. El bar en el que se desarrolla la acción es un campo de batalla con colillas y papeles, cajas de bebida y sillas sucias. En este local los dos jóvenes abandonan, por momentos, sus trabajos y juegan a ser los protagonistas de On the road, Sal Paradise y Dean Moriary. Este último fue en la vida real Neal Cassady, un joven de bajo origen social y familia «desestructurada», como se diría hoy, con una gran pasión: la literatura. La novela se publicó por vez primera en 1957 y fue escrita a finales de los años 40, dentro del ambiente o cultura hipster, cuando esta palabra significaba jazz experimental y contracultura y no un grupo de pijos que viste ropa de marca y se deja la barba larga, como ocurre hoy en día.
En este montaje, Moriarty (interpretado por Ferrán Vilajosana) es el revulsivo, el punto de ignición de un viaje a dos mil veces postergado; es un marginal pasado de vueltas, un cicerone que habrá de guiar al bueno de Sal (al actor Fernando Tielve le da al personaje una candidez y ternura que crea un buen contrapunto con la irascibilidad de Moriarty) a las puertas del infierno, es decir: a Nueva York y sus bares de maricas y gente cool, a un menage à trois que no convence a Sal, y a un viaje en coche por la Ruta 66 que representa la fantasía de dos hombres que sienten por unos instantes el viento de la libertad mientras suena una magnífica versión de The shadow of your smile a cargo de Lou Rawl.
Los dos amigos juegan, en la Sala Tú, a ser los personajes de una novela cuyo espíritu romántico y beat es el aroma que los actores respiran y desean transmitir al público en unos tiempos, estos, en los que la publicidad, la moda y Hollywood han reducido el concepto de libertad a un conjunto de píldoras ansiolíticas y carteles publicitarios.


Apunta: Marcos García Barrero






Sala Tú; Hasta el viernes 24 de mayo dentro de la programación del Surge.
Ficha artística y técnica
Texto: Joan Yago
Actores: Fernando Tielve y Ferrán Vilajosana

Dirección: Gerard Iravedra

LAS FLORES DE ELSINOR

Cartel de la obra
Elsinor es un centro psiquiátrico de aspecto ─imaginamos─ penoso, oscuro, triste, frío, donde las risas y llantos se mezclan formando una amalgama de sonidos casi insoportables. Ophelia ha sido recluida ahí por sus problemas alimenticios. Ophelia no quiere comer pero sí morir y cree que está en su derecho. Tiene 25 años, anorexia, bulimia y un par de muñecas tocadas por la tajante suavidad de la cuchilla. Ophelia está sola, aunque siempre acompañada por esos fantasmas pasados, por esas literarias Ophelias que amaron a ese Hamlet de destino sentenciado. Esas Ophelias-niñas de tristes semblantes, azotadas por la muerte prematura de una locura de amor o de un desamor enloquecedor. Ophelia y sus fantasmas encerrados en un Elsinor paralelo del que quieren escapar como quien escapa de su prisión; quizá de sus destinos marcados por la derrota.
Arturo Turón regresa a la escena componiendo y dirigiendo su drama Ophelia. Nos lo presenta en Nave 73 para la III Muestra de Creación Escénica-Surge Madrid 2016. Para esta ocasión Arturo Turón nos sumerge en un mundo casi onírico donde la realidad y la ficción se rozan casi hasta la confusión. Del mismo modo que en su anterior trabajo Alma, Turón hace que las escenas pasen de una manera lenta, donde los silencios y las palabras tienen una misma cabida para crear ese intimismo. Dota a sus personajes de una pesadumbre interior transmitida por la flaqueza de sus miradas. Crea escenas tocadas, en muchos momentos, por los ritmos poéticos de la danza y una coral perfecta de movimientos.
Hacen las actrices y el actor un muy buen trabajo de gestualidad corporal y un duro pero pulcro trabajo de interiorización para adaptarse a estos personajes en constante conflicto interior, apesadumbrados y, a ratos, aletargados donde el sufrimiento acoge nada bueno ni augura futuridad.
La escenografía se compone de pocos elementos pero bien dispuestos y aprovechados. El juego de luces de claro al oscuro, del frío al cálido, son un acierto en la transición de las escenas ya que ayudan al espectador a situar a los personajes en la realidad-ficción o viceversa. Un tanto igual con el espacio sonoro, lleno de ruidos y soniquetes que envuelven la cabeza de locura o te crean una tensa tranquilidad con la banda sonora elegida, como siempre un acierto.
Por decir un contra ─totalmente reemplazable por un pro─ hubiera necesitado un tono más elevado en la dicción de alguno de los personajes. Es cierto, que al ser escenas tan profundas y personales, requieren un tono débil pero, desde la última fila se puede perder la claridad de un texto tan poco fácil en escenas tan interesantes.
No digo más que el estreno fue un lleno a rebosar y seguro que lo seguirá llenando. Las horas de visita a Ophelia son los sábados de mayo a las 20h.

Una trama de oros grises,
un ensueño de hilos blancos,
gnomos, sátiros, Ofelias,
voces vagas, ojos trágicos.
-¿Una mujer blanca, una
mujer? ¿Es Flérida, es Gloria,
es Ofelia?... Nada… Llueve…
los árboles hablan… Sombras….
                                                                 Juan Ramón Jiménez



Apunta: Vir Casanova









Ficha artística y técnica
Dramaturgia y Dirección: Arturo Turón
Ayudante de Dirección: Lydia Ruíz
Elenco: Andrea Dueso, Laura Aparicio, Elena Martínez, Laura de la Isla y Julio César Santos.
Diseño de Iluminación: Jon Corchera
Técnico de Iluminación: Eva Marcelo
Escenografía: Nada en la nevera
Vestuario: Andrea Dueso
Sonido: Esteban Ruíz
Coreografía y Cuerpo: Clara Méndez Leite
Fotografía: Sergio Lardiez
Producción: Eva Marcelo

Producción Ejecutiva: Nada en la nevera

QUIJOTE. FEMENINO. PLURAL

Foto de la obra
La pluralidad de este Quijote singular que orquesta Pedro Víllora y lideran Ainoha Amestoy y Lidia Navarro tiene, entre otras, la virtud de contar y entretener desde una de las obras más destacadas de la literatura mundial: El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha.
El viaje de Sanchica (o Mari Sancha), la hija de Sancho Panza, cobra forma en los cuerpos y las voces de estas dos estupendas actrices. Dos juglaresas que manejan perfectamente todos los registros vocales y de composición física imaginables: contar y actuar durante 1 hora y 30 minutos de tensión narrativa ininterrumpida. De esto, seguramente, es responsable en gran medida la mano y el oído de Pedro Víllora, que no permite que la energía actoral decaiga. Para lograrlo se vale de una banda sonora eficaz que subraya los momentos más dramáticos de la pieza y contribuye a crear un sentido de goce y deleite festivo en el oído del espectador.
Cada una de las mujeres que simboliza los hitos del viaje iniciático del personaje de Sanchica (Teresa Panza, Marcela, Dorotea, Luscinda, Maritornes, Doña Clara de Biedma, Quiteria La Hermosa, Dulcinea y Claudia Jerónima) se representa mediante unas muñecas que, en principio, impresionan por su hieratismo y su sobriedad. No obstante, las dos actrices las dotarán de vida por medio de su capacidad para imitar, narrar, parodiar y escenificar cada uno de los episodios que dibujan.
El texto, que corre a cargo de Ainoha Amestoy, es certero a la hora de mostrar los episodios que mejor representan el universo femenino al que la obra se debe. Es de agradecer un teatro de la palabra donde esta se desarrolle al límite de sus posibilidades, en unos tiempos en los que, tantas veces, los mejores actores abordan los textos clásicos o bien con gravedad o bien con un psicologismo mal entendido que resta vuelo y frescura al texto. Nada de esto sucede en Quijote. Femenino. Plural. Antes bien, el lenguaje es aquí el medio natural para que el personaje de Mari Sancha o Sanchica (interpretada con talento y oficio por Lidia Navarro y Ainoha Amestoy) sirva de vehículo para mostrar el camino aventurado y desventurado que la joven emprenderá en busca de emociones, sabiduría y sentido. «La libertad que pintes en tu imaginación como deseo se cumplirá». Estas son las palabras que Dulcinea del Toboso proferirá en la cueva de Montesinos para los atentos oídos de Sanchica. Ella sueña con ver el mar, con ir más allá del rol maternal y paritorio que la sociedad del momento le ha asignado. Desea vivir aventuras, valerse por sí misma y, por qué no, encontrar el amor. Las palabras de Dulcinea serán su guía.
El texto de Amestoy no tiene nada de proclama oportunista al subrayar el merecido papel de la mujer en la historia. Por el contrario, fabula con gracia sobre la frecuencia cervantina en la que ya se hallan implícitos los valores de las mujeres que el de Lepanto describió tan magistralmente. Mujeres que a pesar de sufrir el peso del papel que la sociedad les asignaba eran fuertes y decididas; mujeres que habitan un mural quijotesco desde el cual lanzan un guiño necesario a todas las demás mujeres que en nuestra sociedad —tan aparentemente igualitaria, pero presa aún de ciertas consignas patriarcales que limitan su libertad— no encuentran todavía el lugar que por derecho les corresponde.
Lo más importante, a nuestro juicio, es que la obra es ante todo una fiesta y esto se debe no sólo al texto y al magnífico hacer de las actrices, sino también al tempo que la dirección de Víllora imprime al montaje, haciendo que este rebose de imágenes sin necesidad de recurrir a proyecciones audiovisuales ni a microfonías estridentes, como puede verse tan a menudo en la cartelera madrileña. En esta función basta y sobra con el mester de juglaría y la palabra cervantina tamizada por el brillante texto de Ainoha Amestoy… que no es poco.


Apunta: Marcos García Barrero


Ficha artística y técnica:

Dirección: Pedro Víllora
Con: Lídia Navarro y Ainhoa Amestoy
Ficha artística: Una producción de Estival Con motivo del IV Centenario Cervantes

¡NO SE AZORREN!

¡Las Micromachines vuelven a la carga! Este grupo de tres «micromujeres que hacen microteatro», en su empeño de seguir haciendo obras cortas de grandes autores contemporáneos, han elegido para esta ocasión el texto de Juan Mairena, Mi amado calavera. Este dramaturgo de origen andaluz, muy contemporáneo, muy audaz en sus letras y muy reconocido por la puesta en escena de su obra Cerda ─texto divertidísimo, editado por Ediciones Antígona ─, ha creado, para esta ocasión, un breve pero intenso gran texto, muy ágil en el verbo, descarado y entrañable a partes iguales; un texto donde realidad, ficción e ilusión se fusionan a la perfección haciendo que las bellas Micromachines: Olga Goded, Eva Egido Leiva y Conchita Piña hagan que el público llene todo el espacio de macro risas. Es Juan Ayala, quien ya las ayudara en su primer micro, El dulce olor de la cizaña, el encargado de dirigir este micro. Juan ha dirigido esta micropieza tan fina y cuidadosamente que no ha dejado a la improvisación nada más que las risas constantes del público. Todos los movimientos están tan bien coordinados, tan organizada la gestualidad coral que Las Micromachines podrían haber mostrado sus encantos interpretativos en una caja de cerillas. Las tres actrices se ajustan a su diminuto espacio y a sus roles marcados con un encanto especial. Exageran sus ademanes con buen gusto andaluz; te dejan miradas, expresiones, casi fotos que rozan la mueca del mimo; encandilan a todos con su gracia, una chispa especial y un acento perfectamente estudiado.
No pienso contar ni una coma de lo que trata el texto ni por supuesto, la puesta en escena. No seré yo quien te haga el spoiler. Es un micro y si te lo cuento no te llevarás la gran sorpresa de descubrirlo tú mismo y de querer repetir. Solo te puedo contar que la escenografía es muy sencilla creada por CartonAge y lo que reza en su cartel: «una loca comedia de espíritus».
Las noches de los viernes ya no pueden ser de cualquier manera ni pasar sin pena ni gloria. Las noches de los viernes hasta el 27 de mayo solo puedes acompañar a Las Micromachines en Mi amado calavera en el Espacio Cultural La Victoria-Sala Samotracia. Hay dos pases: 21:30h y 22h. Reserva rápido porque lo llenan.

«Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo». Eduardo Galeano



Apunta: Vir Casanova







Dramaturgia: Juan Mairena
Dirección: Juan Ayala
Compañía Las Micromachines: Eva Egido Leiva, Olga Goded y Conchita Piña
Escenografía: Cartonaje
Producción Ejecutiva y Distribución: Distribuciones del Off
Comunicación: crea-comm.net

Coproducción: Acciones Imaginarias, Ediciones Antígona y Surca Teatro

EN TU FIESTA ME COLÉ…

Planazo el que nos ha preparado la conocidísima compañía teatral Yllana junto con la firma de whisky Jameson para poder disfrutar del teatro en tu propia casa. Sine Metu (sin miedo) es el lema que identifica a Jameson y así es como han bautizado a su espectáculo. Yllana pone su arte y sabiduría para montar la representación y Jamison su whisky con ginger ale y lima para refrescar a todos los asistentes. Es una fusión teatral-masterclass donde la función gira en torno a la creación de Jameson. Y ya no cuento nada más porque se rompería la magia y es realmente innecesario que os haga un spoiler.
Lo principal de este evento es que, si eres elegido entre todas las personas que se apuntan a este concurso en la página de Jameson www.jamesonwhiskey.com/es/ el equipo preparado para este espectáculo te monta el teatro en tu casa y además te pone las copas para tus invitados. Existen varias opciones para poder asistir y disfrutar del divertido y original Jameson Apartment:
  • Del 24 de abril al 15 de mayo la experiencia se disfruta en un apartamento en Chueca. Entras en la página, y te apuntas para cualquiera de las sesiones y días que haya disponibles.
  • Del 17 de mayo al 12 de junio la experiencia se traslada a tu casa. Igualmente, en la página te apuntas (previas condiciones de acondicionamiento) en cualquiera de las sesiones y días que vayan quedando disponibles. Esta modalidad de teatro en casa estaría disponible de jueves a domingo.
Fácil, ¿verdad?

La experiencia es única e irrepetible. Hay dos elencos de actores encargados de llevar el espectáculo, de hacer que lo vivas, lo disfrutes. Un completo de historia, risas, canciones y amor, mucho amor y colaboración… Ellos son: Samuel Gómez, Vicente Navarro y Ángel Manuel Sánchez por un lado, y David Vega, Luis Motola y Rafa Sánchez por el otro. Un gustazo.
¿Por qué dejar pasar esos momentos tan agradables, de pasarlo en grande con amigos, disfrutando de teatro y Jameson?

Aquí una muestra de lo divertida que fue mi experiencia.

Apunta Vir Casanova

ARIADNA EN SU LABERINTO

Cartel de la obra
Qué gusto da ver obras tan bonitas; aún con todo su drama, con toda su dosis de hiperrealidad de tocarte la fibra, aún con todo eso, se puede decir bonita de ver, de sentir, de disfrutar. Qué hermosas son esas obras que te sacan a la calle con los sentimientos trastocados, con los ojillos temblones de la emoción y con el pechete aún henchido de aguantar la respiración. Esto nos ha pasado con la llegada a la escena madrileña de la obra del prolífico autor Fernando J. López, Los amores diversos, un maravilloso texto interpretado bellísimamente por Rocío Vidal y dirigido con un gusto exquisito por Quino Falero. Y es que un equipo tan grande solo puede darnos una puesta en escena formidable. Una labor, por cierto, nada fácil por la complejidad que tiene un texto tan personal, tan de hablar solo entre tus propios fantasmas, de decir en alto las palabras acalladas por el miedo a ese dichoso enfrentamiento con tu propia realidad, con tu propio yo; ese miedo a ese rechazo ilógico por ser diferente, en comparación con no sabemos qué; por pensar y sentir diferente a un pensamiento estipulado. Es una labor nada fácil, también, por la complejidad en la ejecución e interpretación que tiene que llevar a cabo Rocío Vidal. Rocío trabaja su personaje de tal modo que evita que el dramatismo más álgido de algunas escenas no alcance ese grado desagradable de «pena mora», de martirismo exacerbado sin sentido. Y ha trabajado tan bien el personaje que no puedes ver nada más que a Ariadna. Esa Ariadna que se bate en un duelo dialéctico con la sombra de un padre recién muerto y a pocas horas de ser enterrado. Ella vuelve a esa isla de Naxos que es el despacho-biblioteca de ese padre con la excusa de buscar entre sus papeles y libros un retazo literario que leer en el funeral. Ariadna busca como excusa pero se encuentra con todo su pasado, ese pasado que está marcando significativamente todo su presente. Ese pasado subyugado, desde la cuna, a la inmensidad literaria de un padre engrandecido de pedantismo, transmisor silencioso de culpas propias, al que Ariadna le reprocha, ya tarde, y se enfrenta a su fantasma a través de la literatura; remueve, se sumerge, se arropa en los libros que ese padre obligó, por petulancia, a engullir, a asimilar sin un solo ápice de amor. Ariadna, a pesar de todo, le admiraba y le disculpaba. Y en esta noche trágica, Ariadna se ve empujada a un mar de letras que parece que le crean confusión, que no termina de asimilar. Se debate entre su ser, su estar ahora y su bienestar y, como si de un ave Fénix se tratara, resurge de entre sus cenizas y se entrega, sin más, a la vida encontrando la puerta de salida de este poético laberinto en el que su padre, ahora muerto, la sumergió.
Ariadna te descubrirá el sentido de Los amores diversos en el Off del Teatro Lara todos los lunes a las 20:15h.
Y si te gusta mucho la función, puedes comprar el texto, editado Antígona.

«La vida no trata de encontrarte a ti mismo, la vida trata de crearte a ti mismo». George Bernard Shaw


Apunta: Vir Casanova







Intérprete: Rocío Vidal
Voz en Off: Ángel Amorós
Escenografía y Vestuario: Mónica Boromello
Iluminación: Cía. De la Luz (Daniel Alcaraz / Libe Aramburuzabala)
Espacio Sonoro: Mariano Marín
Diseño Gráfico y Fotografía: Zandizant
Prensa y Comunicación: Josi Cortés Comunicación
Distribución: Mara Bonilla
Producción: Rocío Vidal
Autor: Fernando J. López

Dirección: Quino Falero

¿QUIÉN ES QUIÉN?

cartel de la obra
La vida es un juego fascinante. Si vives tienes que jugar. Unos juegan a vivir sus vidas, otros a desear vidas ajenas y otros a vivir como si fueran otras personas. Y en este juego se adentran los personajes de Vecinos, una joven pareja formada por Silvia y Jerónimo que vive en un edificio de mucho más nivel del que pueden permitirse. Juegan a vivir siempre anhelando ser como sus vecinos de enfrente, Elena y Alberto, ricachones, guapos y de vidas envidiables ─según Silvia y Jero─. Toda su preocupación es admirarles y parecerse a ellos. Cuando Elena y Alberto deciden marcharse de vacaciones, dejan a nuestra joven pareja las llaves de su apartamento para que den de comer a una gata ─que nunca ven─ y suban y bajen persianas. Desde ese día, poco a poco, sus vidas sufren un cambio; comienzan a sentirse más unidos, se atraen más, son más felices y todo porque ahora sus vidas son las de otros, o eso parece.
Alejandro Butrón y Andrés Galán han escrito esta obra, Vecinos, basándose en el relato de mismo nombre de Raymond Carver. Del mismo modo que en el relato de Carver, el voyerismo es uno de los temas principales aunque Alejandro y Andrés agregan más temas haciendo que los personajes, además de fisgar en las vidas ajenas, se sientan mejor con ellos mismos y entre ellos con la suplantación. Así de primeras, el tema resulta muy interesante porque parece querer tocar puntos importantes como el voyerismo, la atracción física pero, sobre todo, la envidia de unas personas con sus vecinos, la suplantación enfermiza de la personalidad, el consumismo nada moderado de bienes innecesarios por el hecho solo de consumir para salir del aburrido mundo de la pareja con aspiraciones banales… Sin embargo, el texto deja en el aire algunas cuestiones abiertas al público durante la representación; deja entrever intrigas referentes a los vecinos, intrigas que, de algún modo, parece dejar al espectador sobre aviso de algo que, finalmente, no se resuelve y, por tanto, las intrigas se quedan abiertas, sin solución.
Los personajes, interpretados muy correcta y acertadamente por Paula Grueso (Silvia) y Alejandro Butrón (Jerónimo), tienen la ardua tarea de desdoblar sus personajes ya no solo en dos, sino en tres cada uno, y cambiar el género, efecto que hacen con mucha agilidad y destreza.
Tener Vecinos como estos no parece algo fascinante. Casi mejor que los veas desde la grada en el Teatro La puerta estrecha todos los jueves de abril a las 20:30h.

«Somos temerosos de lo que nos hace diferentes». Anne Rice

Apunta: Vir Casanova

FICHA ARTÍSTCA Y TÉCNICA
Intérpretes: Alejandro Butrón y Paula Grueso
Dirección: Nacho León
Dramaturgia: Alejandro Butrón y Andrés Galán
Producción: L’Azotea Teatro
Prensa: Esther Sererols
Diseño de Cartel: Juan José Melero
Diseño de Luces: Paula Grueso

Iluminación y Sonido: Iosune Noguera

ABRIENDO PUERTAS

Cartel de la obra
En un mundo donde todo parece haberse agotado, donde solo tu número de serie te identifica, donde vives encerrado en un habitáculo para trabajar como un esclavo, donde hablar lo que sientes o piensas está prohibido, solo puedes optar a jugar a perder el miedo. David Huertas ha creado un mundo ficticio, nada ajeno a nuestro conocimiento; ha creado un mundo cualquiera con tintes de ordeno y mando totalitario en el que los protagonistas, Una y Otro se encuentran por casualidad compartiendo una noche que les cambiará la vida por completo. Una (Aloma Romero) y Otro (Daniel Jumillas) no son más que dos números dentro de su centro de trabajo ─a algunos ya les está sonando esto a muy cercano…─ Una llega de improviso una noche al habitáculo de Otro; intenta entablar conversación pero Otro lleva mucho tiempo solo, trabajando, sin pensar en nada más. Una es ambiciosa y quiere avanzar. Una mueve todas sus piezas para que poco a poco Otro juegue a su juego de arriesgar, al juego de no tener miedo, al juego de improvisar saltarse las reglas marcadas. Y así, esa noche no será una noche cualquiera.
El miedo es un sentimiento muy apegado al ser humano, es un sentimiento que paraliza, que se acopla en tu mente y en tu espíritu imposibilitando cualquier acción, impidiendo cualquier libertad de pensamiento o expresión del mismo. No hay nada más práctico para cualquier amo y señor ─en cualquier ámbito─ que tener a su redil acobardado y atrapado en el miedo. ¿Pero que pasa cuando se pierde ese miedo y se empiezan a proyectar ilusiones, a sentir en voz alta, a experimentar en actos libres? Nunca nada más liberador que perder el miedo; nunca nada más liberador que perder el miedo a uno mismo.
Aloma Romero y Daniel Jumillas hacen de sus personajes seres especiales, seres de verdad, seres con sentimientos encontrados que a ratos odias y a ratos se dejan querer. Ambos se dejan la piel arropados por una escenografía de extraños pero efectivos elementos que se mueven con los personajes por toda la escena. Catres, cubetas de agua, cajas de cartón, columnas metálicas que simulan puertas gigantes de hierro pesado, luces de neón y oscuridad, mucha oscuridad que posibilita la acción de la transformación en seres propios. Un espacio sonoro conseguido con los efectos de apertura de puertas, sirenas, y silencio ensordecedor que acelera el corazón.

Una experiencia que no te dejará indiferente. Una experiencia contemporánea y con mucha actualidad. Una y Otro te esperan todos los miércoles a las 20:30h hasta finales de abril, de momento. Están llenando así que pierde el miedo y acércate a experimentar a Nave 73.



Apunta: Vir Casanova







Ficha artística y técnica
TEXTO Y DIRECCIÓN: David Huertas
ELENCO: Aloma Romero y Daniel Jumillas
PRODUCCIÓN: Susana Moreno
DISEÑO DE ILUMINACIÓN: Miguel Ángel Ruz Velasco
VESTUARIO: Javier Egido
ESCENOGRAFÍA: Teatro Cruzado
VIDEO: Illán Garrido

MAKING OFF: Noe Guimare

SI TÚ ME DICE «OFF», LO DEJO TODO

Cartel de la obra
Off es la obra de Marcos Fernández Alonso que habla de Daniel, un triste profesor de literatura de 39 años al que le hubiera gustado seguir su carrera de actor. Su mujer, que sí la siguió y ahora rueda un film en Londres, le recomienda que se presente al casting de un antiguo compañero que monta una obra en una sala off. Daniel consigue el papel y, a partir de ahí, comienza una nueva vida marcada por una visión renovada de todo lo que le rodea. Daniel abre los ojos y se deja seducir por las nuevas perspectivas que se le presentan. Daniel se redescubre a sí mismo y, con ello, redescubre su entorno, su vida y a los demás.
Marcos Fernández Alonso ha dibujado una historia sencilla, con mucha pretensión, con mucho que decir y contar y, sobre todo, muy tierna y divertida. Ha decidido homenajear a todas aquellas personas que componen este maravilloso mundo del teatro, a las salas y pequeños teatros que luchan cada día por salir adelante en una actualidad tan complicada, a todos los que abandonaron y se quedaron en el camino, a los que se arriesgan... Su historia no solo es una historia metateatral sino que es también un encuentro de sentimientos diversos, de formas de entender las relaciones, de las posibles visiones del amor y su juego. Es una historia pasional poblada de realidades, de cotidianidad, de sentimientos encontrados, Es una historia, de cualquier forma, abocada a un final feliz.
Los actores ─espléndidos todos en sus papeles─ dejan fluir a sus personajes por cada rincón del escenario. Se desdoblan en varias caracterizaciones, según la escena, bajo una bonita y práctica escenografía de rincones dibujados. Así, lo que antes fue camerino, ahora es aula del instituto, teatro, salón o bar. Cada espacio se ve alterado por un juego de luces moderado o extremado según convenga.
Descubrir quién eres, qué quieres y qué vas a hacer no es fácil pero es tan necesario…Daniel te ayuda en Teatro Nuev9 Norte hasta el 2 de junio todos los viernes a las 20h y 22h; a partir de abril también los jueves a las 20h.

«Los peligros de la vida son infinitos, y entre ellos está la seguridad». Goethe


Apunta: Vir Casanova






Ficha artística y técnica:

Elenco: Antonio Romero, Nagore Germes Alfaro, Mónica Caballero, María Segalerva y Marcos Alonso
Autor y Dirección: Marcos Fernández Alonso
Producción: Materialmente Imposible y Nueve Norte
Diseño de Luces: Juanjo Hernández
Escenografía y Vestuario: Itziar Hernando
Diseño Gráfico: Alessandro Talarico


¡¡QUE NO ME QUITEN LO BAILAO!!

Cartel de la obra
Greta acaba de terminar su relación con Albert, su pareja desde hace diez años. Se siente perdida, aturdida, triste, furiosa, culpable pero también esperanzadora, luchadora… En el transcurso de una noche Greta intenta salir adelante, progresar, en su afán sanador, diciendo en alto lo que siente. Es una noche donde Greta se reconciliará con ella misma y tomará conciencia de su autonomía personal y vital. Bailará, golpeará cojines en el aire, hablará con sus sombras, se desesperará y todo ello junto a su melón.
María Miguel de una forma muy natural nos sumerge en el mundo de Greta a través del sentimiento más universal, deseado y mal usado de todos los tiempos: el amor. Nos trasporta en flash back a puntos clave de su relación. A las confusas conversaciones donde la imaginación y las ideas preconcebidas se apoderan de su mente haciéndole crear autoengaños más destructivos que curativos.
Absolutamente todos, en mayor o menor medida, hemos superado, al menos, una ruptura sentimental (del género que sea). Todos hemos pasado noches en vela intentado descubrir, desde el minuto uno, qué es lo que ha podido pasar. Hemos comprobado cómo se apodera de nosotros un sentimiento de culpa mezclado con pena que es autodestructivo porque nos paraliza en la recuperación. Dicen que es mejor estar activa, hacer lo que más te guste, para que poco a poco ese sentimiento de pérdida vaya colocándose en las posiciones más alejadas de tu pensamiento. Greta redescubre bailar. Siempre le gustó y, por alguna razón, dejó de hacerlo. Quizá dejó de hacerlo por sus ideas preconcebidas, por su imaginación al pensar que a él no le gustaba (nada más lejos de la realidad). Lo que sí es cierto, es que dejó de hacerlo, lo hizo por él y eso es un error. ¿Pero él se lo pidió?
Toda la representación se centra en un espacio cerrado, en una habitación. En ese espacio recreará diferentes momentos vitales de su relación: un tren, un salón, una discoteca… Se mezclan imágenes proyectadas con música y sonidos bajo una luz nada intensa aderezada con fotos potentes en puntos clave de la representación.
Cuando ves esta obra, sobre todo, te das cuenta de los errores que comentemos con el pensamiento equivocado del amor, de lo que dejamos de hacer y de vivir por un sentimiento, casi siempre mal entendido. Greta, como nosotros, nos engañamos idealizando a las personas que se nos ponen delante, haciendo de ellas una mentira que un día descubrirás y te superará, cual realidad.

María Miguel y su equipo os esperan con su Amorodioamor de jueves a sábado a las 21h hasta el 12 de marzo en la Sala Cuarta Pared. No tardéis en conseguir entradas porque desde las últimas filas no se aprecia tan bien el enorme trabajo de María Miguel.

«El enamoramiento es un estado de miseria mental en que la vida de nuestra conciencia se estrecha, empobrece y paraliza.» José Ortega y Gasset.



Apunta:Vir Casanova








Ficha artística y técnica:

Compañía La Romería Producciones
Idea y Creación: María Miguel
Dirección: Coralia Ríos
Texto e Interpretación: María Miguel
Asesor de Dramaturgia: Juanma Romero
Iluminación: Jesús Almendro
Espacio Escénico y Visuales: Iván Arroyo
Espacio Sonoro: Iñaki Rubio
Vestuario: Berta Grasset y Esther Noriega
Ayudante de Producción: Iván Calderón
Fotografía: Antonio Martínez
Cartel: Paco Cavero