Mostrando entradas con la etiqueta Pablo Paz. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pablo Paz. Mostrar todas las entradas

Y HAGO «CHAS» Y APAREZCO EN TRES AÑOS

La Compañía de teatro El Telón de Aquiles estrena en la Sala Triángulo la obra 1095. Podría ser cualquier número pero este representa los días que Pedro y María van a permanecer aislados del mundo dentro de un búnker construido hace unos 90 años por el bisabuelo de Pedro. La situación en España en el año 2012 es insostenible para ellos. Han perdido sus empleos y les es casi imposible encontrar uno nuevo a sus casi 40 años. Van a ser desahuciados de su casa y la perspectiva de una vida, más o menos, holgada como hasta ahora es del todo imposible. Solución: se encierran en el búnker hasta que la crisis pase y puedan recuperar de nuevo sus vidas. Aunque el porvenir no será como esperaban.
Una vez más el teatro apela por la denuncia político-social de nuestra más deprimida actualidad. Esta vez, en forma de comedia pero con ese amargo poso de cruda realidad que toca de lleno a una inmensa mayoría de población sacudida y vapuleada por la crisis financiera y la corrupción política. En este caso, nuestros personajes, interpretados con mucha naturalidad y comicidad por Miguel Ángel Calvo y Alicia Martín, se encierran ¿voluntariamente? para no ver ni vivir la asqueante realidad que pesa sobre sus cabezas. Es algo así como si se tomaran una pastillita del sueño y no despertaran hasta pasados 3 largos años. Se dice pronto. Y vivir encerrados, aislados y solos hace que afloren sentimientos encontrados con el mundo, contigo mismo y, como no, con tu pareja. Porque el aislamiento no puede traer nada bueno —mucho menos si te aíslas con la persona que te casaste hace 15 años…ufff—. Aislarte es dejarlo todo en abandono, tapar los oídos para no escuchar nada que pueda molestar o doler, cerrar los ojos para no ver lo que no es vistoso y cerrar la boca al mundo para no decir lo que no se puede oir. Aislarte es encontrarte con tu yo más profundo, ese desconocido que sale a flote sin limitaciones y que puede convertirte en otra persona, a veces más vulnerable.
Pero no nos dejemos engañar. Esta obra, a pesar de lo dicho, es divertida y sus personajes, quizás por ese aislamiento, hacen que sus vivencias sean pura comedia.
La escenografía, muy original, es toda de cartón y la iluminación es la propia de un sótano. Los efectos audiovisuales, aunque con algún que otro fallo en las entradas, consiguen el efecto deseado.
La Sala Triángulo tiene visita guiada al búnker los sábados y domingos hasta el próximo 24 de noviembre a las 20:30h.
No te aísles tú también y acércate a ver si se ha cerrado ya el búnker.






Dirección: Pablo Paz
Elenco: Miguel Ángel Calvo y Alicia Martín.
Escenografía: 25M
Diseño de luces: Pedro P. Melendo
Ayudante de dirección: Miguel Galavis
Espacio sonoro: Pau Pau

COMEDIA, COPLA Y AÑOS 80...

Cartel de la obra
Qué buenos personajes han salido de los bajos fondos del «typical spanish» del que unas veces huimos y al que otras tantas recurrimos atraídos por el morbo de vernos a nosotros mismos como a las caricaturas de la Plaza Mayor. Tenemos referencias incluso ya en cartel como para encontrarnos con algún remake de ¡Ay Carmela!, y a nadie que la viera se le habrá olvidado el Lazarillo de «El Brujo».

Ahora la versión 2.0 del «typical spanish» son las incursiones en los años 80. Y llenan salas, si no que alguien se atreva a dudar si «Espinete existe». Algún día los 80 serán un género en sí mismo… y aquí aparecen, con una mezcla de volantes, hombreras y cardados complejos la obra que nos ocupa; Las Rusas.
Las Rusas es según sus autores, «una comedia negra, un delirio soviético- cañí». Texto de Ana Morgade, presentadora y actriz conocida sobre todo durante su etapa en el late night de Buenafuente, se lanza por primera vez a escribir un texto en su ámbito más cercano, la comedia. Dirige Darío Facal, un dramaturgo conocido de la escena alternativa.
La intención de Las Rusas es hacer un cumplido homenaje a los artistas de medio pelo, esos que sobreviven no de su talento, sino de la esperanza de tener algún día un golpe de suerte que les conduzca al triunfo. Dos hermanas (Ana Morgade y Julia de Castro) y un pianista gallego (Pablo Paz) luchan por mantener a flote su grupo de copla en plena movida madrileña. Suplen la inesperada baja de la tercera integrante del grupo con una prostituta rusa (Paula Galimbeti). La llegada de la rusa, los triángulos amorosos y los secretos, traumas y taras de los personajes se enredan entre sí hasta el desenlace de la comedia, por la que se intercala algún que otro número musical.
Es en estos personajes más que en el argumento donde está la parte más consistente de Las Rusas. Hay mucho de la espontaneidad, el punto fuerte de Ana Morgade, en el texto de Las Rusas.  Su autora ha logrado crear unos personajes entrañables y los actores, Morgade incluida, han encontrado la manera de que emocionen al público. Aunque las situaciones pueden ser más o menos las que el público va anticipando, hay un brillo en el juego entre los actores que logra captar la atención de los espectadores allí donde el ritmo de la trama se desarrolla de forma más lenta.
Por el camino se quedan otros aspectos importantes, como la iluminación y la escenografía, que pagan las limitaciones impuestas por compartir el escenario con otro montaje del Infanta Isabel del que les separan 30 minutos para realizar cambios en la sala.
Las Rusas divierte, provoca la risa y a veces la carcajada, y lo hará sobre todo entre los seguidores de la actriz y guionista y entre los que disfruten con compañías un poco «gamberras» como Impromadrid, Jamming o las recomendables Chirigóticas.