LA VIDA ES MUY CERDA

Cartel de la obra
 ¿Quién no ha ido a ver Cerda a estas alturas? Pues algunas almas descarriadas quedábamos por ahí, aunque yo ya he cumplido penitencia y he encontrado la verdadera fe. 
La Casa de la Portera se convierte en un convento, que esconde entre sus muros la materialización de todas esas leyendas urbanas que rondan por el imaginario colectivo relativo a la vida monacal.
En el convento del Santo Membrillo nada es lo que parece, las Vírgenes no son tan santas y las cerdas son mucho más que un animal… o quizá no.
Una cosa sí es segura, en el convento del Santo Membrillo se ocultan muchos secretos: deseos, ambiciones, y algún que otro momento de gula.
La misteriosa Sor Bette recibe al público y le guía por el convento. De pronto, irrumpe en la escena la procesión del santo Membrillo, encabezada, bajo palio, por una madre superiora que tiene mucho de «superiora». Comienza el acting con un momento que hace que ya desees ingresar en la congregación: un momentazo musical amenizado con un tema pop de los que te hacen sentir ganas de tirar el rosario y una coreografía que hace que desees desencajarte las caderas bailando. ¿Cómo no te vas a enamorar de la vida del convento con una presentación así?
En este convento cada cual adora a algo diferente: al santo Membrillo, a Madonna o a otros placeres no tan espirituales y mucho más prohibidos.
Traiciones, mentiras y secretos bajo la atenta mirada (y férrea dirección) de Sor Leona (Dolly), una madre «fan de Bette Davis», y sus tres novicias: Sor Bette, Sor Cecilia y Sor Coseta, (personajes de los que no diré nada por no desvelar ni uno solo de sus maravillosos matices, salvo que los actores que los interpretan están espléndidos: todos y cada uno de ellos). La particular forma de vida de este convento se ve afectada al recibir la visita de una nueva postulanta. Con ella llega la verdad y el desvelamiento del secreto que se esconde tras las puerta de esta casa. 

Juan Mairena ha sabido conjugar en una sola obra todo un universo imposible regalándonos un texto y una puesta en escena absolutamente coherentes. Lo bueno del texto, lo mejor del texto, es que permanece en segundo plano. Primero se presenta la imagen disfrazada de absurdo, una imagen que engancha por su fuerza, un juego visual aparentemente —y digo aparentemente— caótico y surrealista; luego viene el texto, que vertebra todo ese conjunto visual y que coloca, como en un tapiz, cada color con su forma. Un ejercicio simbiótico brillante de arquitectura dramática y forma/puesta en escena.
Un texto que cose, con mano de cirujano, matices surrealistas con referencias a grandes películas de culto como Blade Runner, críticas sociales y políticas con reflexiones existenciales y filosóficas... Un texto absolutamente posmoderno e irreverente, una marca personal que deja huella como paradigma de escritura contemporánea. Nada te dejará indiferente en el convento del Santo Membrillo porque todo es relevante en el convento del Santo Menbrillo.

Así que si te pasas por la Casa de la Portera, mete en tu bolso tu mejor hábito y una muda porque Juan Mairena crea en Cerda, arropado por un elenco brillanteun universo kitsh, envolvente y divertido del que no querrás salir. 

Amén.




Apunta: Luz de Paz



Ficha artística:

Escritor y Director: Juan Mairena 


Intérpretes: Dolly, Carolina Herrera, David Aramburu, Soledad Rosales y María Velesar


 MIÉRCOLES 20h y 22h – JUEVES 20h 



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